"Todo
es ilegal e inconstitucional en el Gobierno de Estados Unidos",
afirmó ayer el célebre escritor norteamericano Gore Vidal durante un
encuentro con escritores e intelectuales cubanos en la Casa de las
Américas.
El autor de Burr y Creation, de visita en Cuba,
comentó de tal modo el recrudecimiento del bloqueo contra la Isla
por parte de la administración de George W. Bush y dudó, acerca de
la capacidad del Congreso, que resultó de las elecciones de
noviembre pasado para transformar ese estado de cosas.
Al
preguntársele si, ante la flagrante violación de las normas legales
y constitucionales y el uso de la mentira, era posible pensar en un
proceso de impeachment (destitución presidencial), Vidal fue
enfático: "¡Ojalá que sí!".
"Habría que ver si ello en realidad sucede —matizó a
continuación—, porque hay quienes equiparan esa posibilidad con lo
que trataron de hacerle a Clinton. Para mí la comparación no es
válida. Lo de Clinton no pasó de ser una acusación frívola, que caía
en el campo del Derecho Civil, y era una maniobra de los
republicanos para impedir el triunfo de los demócratas. Si la
acusación a Clinton conllevara una sanción penal, la mitad de la
población norteamericana que se ha divorciado estuviera en la
cárcel. Lo digo muy en serio: la Junta que tiene el poder en la Casa
Blanca ha cometido perjurio y atentado contra la Constitución de
Estados Unidos. Eso es muy grave."
Los temas sobre la política norteamericana dominaron la
conversación y versaron desde lo que el escritor considera una
usurpación dictatorial del poder por el equipo de Bush, hasta la
banalización de los medios masivos de comunicación al abordar esta
agenda.
Para Vidal, después de los ataques del 11 de septiembre, se
consumó el primer golpe de Estado en la historia de su país, y al
menos deben pasar dos generaciones para recuperar lo perdido. Esta
recuperación solo se aceleraría si "nos derrotan militarmente
dondequiera que pongamos los pies o si las arcas del Estado se
vacían". Al respecto ironizó: "La Junta que nos gobierna no sabe
historia, geografía ni religión y tampoco sabe contar".
No faltó una referencia al injusto encarcelamiento en Estados
Unidos de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos. Reconoció
saber del asunto por sus contactos con amigos abogados, pero lamentó
que la opinión pública no estuviera al tanto. "No se puede opinar de
lo que no se está informado".
En cuanto a la realidad insular que ha podido compartir en estos
días, el novelista valoró cómo Cuba se esfuerza por "crear un nuevo
sentido humanitario" al fomentar misiones médicas y formar recursos
humanos para beneficiar la salud de otros países.
Al hablar sobre su formación literaria y ética evocó a su abuelo,
el senador demócrata por Oklahoma Thomas P. Gore, que era ciego y a
quien él leía libros. Calificó a William Faulkner como un gran
escritor.