Los directivos de la lucha tuvieron un reto ayer en la reunión
anual: evaluar el trabajo del 2006.
Miguel Langaney, comisionado nacional, en declaraciones para los
lectores de Granma, comentó: "El 2006 fue un año de mucho
trabajo, duro. En el evento fundamental, los Centroamericanos y del
Caribe de Cartagena’06 no se llegaron a cumplir las expectativas en
el estilo grecorromano."
Quizás ese criterio, cambiando de nivel y de posibilidades, sirva
también para los Mundiales de Guangzhou, en China.
"Estamos corrigiendo los errores, y pensamos que nuestro deporte
continúa avanzando con pasos sólidos", agregó.
"Se trabaja para tratar de conseguir un desempeño lo mejor
posible en el fuerte compromiso que significan los Panamericanos de
Río de Janeiro’07, y lograr en los Mundiales, en Bakú, Azerbaiyán,
las clasificaciones para los Juegos Olímpicos de Beijing’08", dijo.
Entre otros puntos importantes se habló de la lucha femenina (que
participó en Cartagena, pero no ha recibido aprobación oficial) y la
búsqueda de alternativas para la práctica de este deporte en
diversos puntos del país, como la alianza con empresas para obtener
materiales de recortería.
Y hasta hubo dos invitados de lujo: los ex luchadores, ambos
campeones olímpicos, Filiberto Azcuy (Atlanta’96 y Sydney’00) y
Héctor Milián (Barcelona’92). Ojalá hayan dejado la aureola
necesaria para que otros triunfen en Beijing.