La protección de los derechos de los niños y la situación de los
infantes en el mundo ocuparán hoy en la capital cubana a operadores de
justicia de una veintena de naciones.
En esta penúltima jornada del Encuentro Internacional de Ciencias
Penales, Cuba presentará sus experiencias en la garantía de intereses
de los menores, beneficiados por la educación gratuita y general,
incluso los discapacitados, quienes disponen de enseñanza
especializada y en caso necesario de un profesor ambulatorio.
Estadísticas de la ONU reportan que en el mundo 250 millones de
niños trabajan, 20 millones de ellos viven en las calles y dos
millones se prostituyen cada año ante la mirada indiferente de sus
respectivas sociedades.
La transformación del clima penitenciario en la mayor Antilla será
objeto de atención de juristas y académicos, quienes conocerán los
efectos de la introducción de programas educativos y medios
audiovisuales en las prisiones cubanas.
Estrategias preventivas y de participación comunitaria en proyectos
culturales en Ciudad de La Habana ilustrarán la voluntad institucional
de enfrentar los factores de riesgo de conductas delictivas asociados
a bajo nivel cultural, hogares disfuncionales y desvinculación del
trabajo o los estudios, según encuestas realizadas en el año 2000.
La víspera, fiscales cubanas se refirieron a la necesidad de
cooperación internacional frente al crimen organizado, delito
tipificado en el Convenio de Viena en 1988, aunque observado con
apatía por algunos Estados, debido a los lucrativos dividendos
derivados del tráfico de niños, de órganos humanos, de drogas,
personas y armas.