Dinamarca retirará sus 500
militares del sur de Iraq, si Gran Bretaña hace lo mismo antes de la
próxima primavera, advirtió hoy el ministro de Exterior de este país,
Pet Stig Moeller.
No se contempla que los británicos dejen la sureña provincia de
Basora y nosotros nos quedemos, consideró Moeller, al día siguiente
del anuncio de su similar del Reino Unido, Margaret Beckett, sobre un
calendario de salida de los uniformados.
Tenemos un acuerdo de colaboración con Londres, así que sería una
situación anómala, estimó el titular del Exterior, quien aseguró que
Copenhague ajustará su contribución al apoyo de la ocupación del
estado árabe a la par de los británicos.
Dinamarca envió sus militares a la nación del Golfo Pérsico,
después de una petición realizada por Estados Unidos que, junto al
Reino Unido, agredió unilateralmente a Iraq, en marzo de 2003, y desde
esa fecha perdió a más de dos mil 800 uniformados.
Ante la presión por las pérdidas de 125 de los siete mil 200
militares desplegados, sobre todo, en Basora, el gobierno laborista
del primer ministro británico, Tony Blair, se vio obligado a insinuar
una posible retirada del estado árabe.
Beckett fue la primera funcionaria de tan alto rango en anunciar un
programa concreto de lo que llamó traspaso de las responsabilidades de
seguridad al ejército al servicio del gabinete iraquí, aupado por las
fuerzas de ocupación.
Al anunciar la entrega de esas funciones, la titular del Exterior
del Reino Unido se refirió a la existencia de supuestas condiciones
que permiten dejar en manos de las tropas iraquíes el control de la
seguridad en la nación del Golfo Pérsico.
Sin embargo, fuentes diplomáticas, citadas aquí por la prensa
local, destacaron