Al menos 160 iraquíes murieron y
alrededor de 238 resultaron heridos después de que tres vehículos
cargados de explosivos estallaron y varios obuses de mortero
impactaron en la Ciudad Sdar.
El atentado es considerado el más letal desde el comienzo de la
invasión y posterior ocupación de Iraq en marzo del 2003, lo cual
obligo al gobierno a decretar el toque de queda y pedir la calma.
Fuentes policiales dijeron que las explosiones se sintieron a
varios kilómetros a la redonda, lo cual desencadenó temor en la
mayoría de los habitantes de mayoría chiíta.
Describieron que numerosos cuerpos mutilados quedaron tendidos en
las calles, mientras muchas personas corrían desesperadas en busca de
lugar seguro, antes que se sintiera el ulular de las ambulancias que
venían a brindar auxilio.
Aunque nadie se atribuyó la acción hasta el momento, habitantes de
la localidad culparon a partidarios sunitas de ser los responsables.
En los últimos días tropas conjuntas estadounidenses e iraquíes
realizaron operaciones conjuntas en Ciudad Sdar en busca de los
presumibles secuestradores que plagiaron a un grupo de personas en un
centro adscrito al Ministerio de Educación Superior.
Como resultado, varios iraquíes perecieron y resultaron lesionados,
en tanto otros fueron apresados por sus presuntos vínculos con la
resistencia.
Los disparos de mortero, según la policía, impactaron en las plazas
Al Shahidein y Mudhaffar y los mercados Camila y Al Haymarket,
localizados en zona capitalina.
La situación se tornó más difícil cuando, también en Bagdad,
hombres armados atacaron con armas ligeras el Ministerio de Salud,
donde se reportaron cinco heridos, indicó el titular del ramo, Alí al
Chemmari.
De acuerdo con sus declaraciones un centenar de personas
encapuchadas abrieron fuego contra la institución, sin que se
conocieran los motivos.
Este miércoles un informe de la ONU, con datos suministrados por
ese ministerio, reveló que tres mil 709 iraquíes murieron en octubre
la cifra más alta en los tres años y ocho meses de guerra.
En lo que va de año al menos seis atentados con explosivos dejaron
un saldo de 313 muertos y 250 heridos, de acuerdo con cómputos
oficiales.
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y los principales
líderes de las comunidades chiítas y sunitas hicieron un llamado a la
calma por la televisión después de los ataques.
En tanto, se anunciaba por fuentes del Ministerio de Transporte del
cierre de los dos aeropuertos más importantes del país, en Bagdad y
Basora, y de tres puertos en el sur
De otro lado, la Casa Blanca desmintió los rumores de las
televisoras Iraqiya y Al Arabiya que el vicepresidente estadounidense,
Dick Cheney, viajó a esta capital en una visita sorpresa para un
encuentro con sus tropas por el Día de Acción de Gracias.