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— La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) pidió hoy al
papa Benedicto XVI que desde Roma llame a la paz en ese estado
mexicano y se pronuncie por la destitución del gobernador local Ulises
Ruíz.
Representantes de esa organización se reunieron con el nuncio
apostólico Guiseppe Bertello para explicarle la situación vigente en
esa demarcación, de lo cual resultó un contacto del prelado con el
secretario de gobernación, Carlos Abascal.
Aun cuando Bertello rechazó la violencia y las acciones de la
Policía Federal Preventiva (PFP), desplegada desde del 29 de octubre
en la capital oaxaqueña, evitó referirse al ejecutivo local por su
carácter de diplomático.
Trascendió que la misiva de la APPO dirigida a Benedicto XVI recoge
que el gobernador Ruiz viola garantías fundamentales en Oaxaca y se
conduce con impunidad lo que es aplaudido por instituciones mexicanas,
subraya.
Resume la carta que desde el 22 de mayo, cuando comenzó la
protesta con demandas magisteriales, a la fecha suman 17 los muertos,
más de 50 desaparecidos y 60 presos, además de actos de abuso sexual
contra mujeres, tras el ingreso de las fuerzas de la PFP.
Bertello aseguró que Oaxaca es un momento preocupante en la vida de
México, y no es con la violencia que se resuelven los temas
apremiantes de ese estado.
La APPO también cuestionó las declaraciones del ejecutivo local,
quien dio por terminado el conflicto político-social que hoy cumple
186 días de enfrentamientos, y desestimó su llamado a la
reconciliación.
Ruiz afirmó la víspera que la crisis se superó "al normalizarse las
actividades escolares y atenderse las demandas" de la sección 22 del
sindicato magisterial, lo que permitió —consideró— volver a la
normalidad mediante la concordia.
César Mateos Benítez, vocero de la APPO, afirmó que mientras el
mandatario estatal esté en el poder no puede haber reconciliación, por
ser el causante de la discordia, la represión y los asesinatos en
Oaxaca.
Significó que con esas declaraciones Ruiz pretende concluir el
conflicto, aun en un punto álgido, porque el pueblo no solo rechaza su
presencia, sino también la ocupación de la PFP.