Preguntan en la calle…

¿Qué le sucede a la selección?

ALFONSO NACIANCENO

No existen razones para augurar que los voleibolistas cubanos exhibirán en la segunda etapa del Campeonato Mundial un paso diferente al apreciado hasta ahora.

Tres reveses en la poule B (a manos de Brasil, Alemania y Francia) arrastran a la llave F, con sede en la histórica Hiroshima. Allí probarán fuerza contra Bulgaria, Italia, República Checa y Estados Unidos, clasificados por la zona C. Polonia, Japón, Argentina, Puerto Rico, Serbia y Montenegro, Rusia, Canadá y Túnez, animarán el grupo E, en Sendai.

Después de una excelente demostración en el primer set del desafío ante Brasil, en la apertura del torneo, los antillanos decayeron hasta acusar altas y bajas que ponen en tela de juicio sus posibilidades de éxito en el siguiente tramo de la competencia.

Foto: FIVB¿Qué les sucede?, preguntan los aficionados.

Amén de ser un elenco joven, con altura promedio cercana a los dos metros, y poseer velocidad, todavía no practica la comunicación y cohesión necesarias entre sus regulares.

El pasador es un aglutinador, porque permanece de frente a sus compañeros en la cancha y, por su ubicación y movilidad, observa todos los movimientos del rival. Yoandri Díaz tiene buenas manos, pero, como mostró contra Brasil y Grecia, tras el primer parcial comienza a descoordinarse. En principio sirve balones y aprovecha el ataque zaguero de Cuba, proceder que abandona en la medida que avanza el partido.

La interrelación entre Díaz y Raydel Corrales, el atacador cruzado, también marca al cuadro. Aunque los hombres que históricamente han desempeñado ese papel en la selección nacional golpean cualquier tipo de bola entregada por el levantador, entre el actual dúo falta coordinación al acometer el pase inverso, desde la posición 4 a la 2, no así si viene de la 2 a la 4.

Corrales ha estado efectivo, a pesar de su deuda de entrenamiento tras su regreso a la sexteta cumplida una sanción. Su quehacer entronca con el de los auxiliares, Michael Sánchez y Yasser Portuondo, y el líbero Jorge Luis Sánchez, urgidos de realizar mayores esfuerzos en la defensa del campo.

Michael debuta en estas citas, integrante del plantel medallista de bronce en el Mundial Juvenil’05, se le ha visto inseguro en la recepción. Portuondo, en su segunda incursión, debe aportar más al recibo, una considerable cantidad de los servicios rivales se los dirigen a él, y en su accionar denota limitaciones al desplazarse hacia adelante en busca de los saques cortos de floting. Jorge Luis, de apreciable rapidez, pudiera llegar a consolidarse.

Sobresale el central Odelvis Dominico, en la cumbre de su rendimiento, mientras su pareja, el capitán Pavel Pimienta, sin una actuación significativa, preserva su puesto porque el sustituto, Robertlandi Simón, presenta aspectos por pulir, sobre todo a la defensiva. La mala agrupación del bloqueo por los extremos, que llega tarde cuando el central se queda clavado frente al rival de la posición tres, costó caro frente a la rapidez de Francia.

Sin revertir estas situaciones, difícil aspirar a mejores resultados en la nueva fase del Mundial.

 

 

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