Antonio Guiteras

Paradigma del antimperialismo

Orfilio PelÁEz
pelaez@granma.cip.cu

El legado de Antonio Guiteras Holmes es una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de cubanos, en medio de un contexto donde el imperio sueña con llevar adelante sus viejos planes anexionistas y apoderarse de Cuba.

Derrocada la tiranía machadista a la cual se había enfrentado con las armas, Guiteras acepta ocupar la Secretaría de Gobernación bajo la presidencia de Ramón Grau San Martín. Tan pronto toma posesión del cargo, pone en práctica sus avanzadas ideas revolucionarias y emite los decretos que más golpearon en aquella época los intereses norteamericanos y otros de profundo contenido social.

Como verdadero representante del pueblo dentro de aquel gabinete heterogéneo, a su autoría se debió la implantación de la jornada laboral de ocho horas, las rebajas de las tarifas de la electricidad y el gas (servicios controlados por compañías yankis), el sistema de seguros y retiros para los obreros, el salario mínimo, la libre sindicalización de los trabajadores, suspendió los desahucios, le concedió el voto a la mujer.

Pero Guiteras fue más allá y, ante la agudización de un conflicto de los trabajadores con los dueños de la engañosamente llamada Compañía Cubana de Electricidad, nacionalizó el intocable y sacrosanto "pulpo eléctrico", despertando aún más la ira de Washington.

Las palabras pronunciadas por Toni en aquella memorable ocasión quedaron grabadas para la historia: "Sigan ustedes discutiendo, que yo voy a dar agua y luz al pueblo".

Ni el todopoderoso embajador norteamericano, Benjamín Summer Welles, escapó a la dignidad y al patriotismo de Guiteras. Cuentan que con su prepotencia habitual, al ocurrir el alzamiento contrarrevolucionario del 8 de noviembre de 1933, el diplomático yanki lo amenazó con desembarcar los marines en Cuba si no excarcelaba a los implicados en la fracasada sedición.

Firme y tajante fue la respuesta que recibió en voz de Guiteras: "Tiene diez minutos para abandonar mi despacho o me veré obligado a ordenar su arresto personal. Desconcertado, Welles prosiguió con su diatriba. Sin inmutarse y mirando su reloj, Toni le replicó: "Me place comunicarle que ya han transcurrido tres minutos del plazo que le di".

Un artero golpe de Estado organizado por Fulgencio Batista y la Embajada norteamericana puso fin al Gobierno de los Cien Días el 15 de enero de 1934.

Guiteras no se amilanó y fundó la Joven Cuba para desarrollar la lucha armada contra el régimen títere.

Su vocación revolucionaria volvería a quedar plasmada en el programa de aquella organización: "Mientras no se organice al país sobre una base socialista, Cuba estará abierta a la voracidad del imperialismo financiero".

A cien años de su natalicio (22-11-1906), Antonio Guiteras vive en la memoria de su pueblo. Como dijo una vez el Che, este hombre representa el más puro luchador antimperialista.

 

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