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— Medios alternativos y parlamentarios venezolanos alertaron hoy sobre
el montaje de una posible provocación del candidato presidencial
opositor Manuel Rosales para abandonar la campaña debido a la ventaja
decisiva del presidente Hugo Chávez.
Fuentes parlamentarias consultadas por Prensa Latina indicaron que
no descartan la activación de un plan de desórdenes antes de la fecha
de las elecciones, debido a la considerable ventaja del Jefe de Estado
en la intención del voto.
Coincidentemente la publicación digital Aporrea consideró extraño
que Rosales, el principal candidato opositor, realice un acto el 24 en
Mérida —un estado que de seguro no significa gran cosa en su campaña—,
justo un día antes del cierre en Caracas el sábado 25.
La nota alerta sobre la búsqueda de una provocación en esa ciudad
para usarla como pretexto y anunciar al día siguiente en la capital
venezolana su retirada de las elecciones, en coincidencia con la
derecha radical que aboga por la abstención electoral.
Agrega que en Mérida grupos como Bandera Roja y Movimiento 13 —con
amplísima experiencia en violencia y ampliamente armados— podrían
aparentar un atentado contra el candidato para tratar de provocar
disturbios electorales e intentar la suspensión del proceso.
Coincidentemente ayer Rosales, en rueda de prensa, pareció atender
los llamados de sectores que lo llaman a encabezar protestas por un
supuesto fraude electoral a favor de Chávez.
El opositor expresó que aceptará los resultados "si el juego es
limpio", pero al mismo tiempo opinó que en Venezuela no existe una
verdadera democracia ni libertad, con lo cual prácticamente descartó
la aceptación de su fracaso.
Grupos extremistas han llamado a votar el día 3, salir a las calles
el 4 y derrocar a Chávez el 5 con apoyo de las fuerzas armadas y
pidieron a Rosales apoyar esas acciones que el gobierno y
organizaciones sociales advirtieron no tolerarán.
Sin embargo, en opinión de diputados que solicitaron el anonimato,
los intentos de provocar disturbios electorales pudieran realizarse
antes del día de la votación con el propósito de amedrentar a la
población y disminuir la afluencia a las urnas.
Esta variante tendría como asidero la transparencia con que se ha
organizado la campaña electoral, lo cual hace muy difícil justificar
la derrota con un presunto fraude, así como la falta de respuesta en
las filas militares a los llamados a la insubordinación.
A ello se suma la asistencia de unos 500 observadores extranjeros,
invitados por el Consejo Nacional Electoral para dar fe de la justeza
de los comicios.
De acuerdo con la mayoría de los sondeos, Chávez deberá ganar
fácilmente la reelección con una votación del 50 al 60 por ciento, que
su comando de campaña aspira a llevar a 70 por ciento, mientras a
Rosales se le otorga del 20 al 30 por ciento.
El Jefe de Estado propone a los 16 millones de electores un modelo
socialista de desarrollo y la integración regional, mientras Rosales
promueve el regreso al neoliberalismo y un acercamiento a Estado
Unidos en el plano internacional.