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Prisionero en Guantánamo teme a prácticas
médicas de militares

WASHINGTON, 22 de noviembre (PL).Un empresario paquistaní detenido en la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba, se niega a ser operado del corazón por temor a que los médicos del enclave le causen más daños que los que ya tiene, denunció hoy la defensa del prisionero.

En declaraciones a medios de prensa, el abogado Gaillard T. Hunt señaló que su cliente, Saifulá Paracha, teme correr la misma suerte que otros reos pacientes, quienes empeoraron su situación, víctimas de negligencias médicas.

Hunt citó el caso de dos presos que perdieron sus cuerdas vocales en intervenciones quirúrgicas de rutina para extirparles las amígdalas.

Destacó, además, la amarga experiencia de un reo a quien fue necesario amputarle parte de una pierna debido a la infección provocada por un apósito dejado en su interior.

Dramático también es el caso de otro reo que perdió un testículo por fallas de los galenos.

Las autoridades médicas de la base pretenden que Paracha, de 59 años, sea sometido a un cateterismo, ya que ha sufrido varios infartos cardíacos.

El procedimiento implica insertar una cánula en una de las arterias, para acceder a una de las aurículas del corazón, tomar un registro de la presión sanguínea y comprobar los niveles de oxígeno en sangre.

Ante la complejidad de este examen, y los dantescos antecedentes, Paracha solicita ser transferido a un hospital en Paquistán, incluso en territorio norteamericano.

En el enclave de Guantánamo, territorio cubano ocupado por Estados Unidos en contra de la voluntad de las autoridades y el pueblo de la isla, el Pentágono mantiene a unas 450 personas, detenidas a raíz de la invasión a Afganistán a fines de 2001.

Todos están etiquetados de combatiente enemigo, término utilizado por Washington para mantenerlos al margen de toda asistencia legal.

En enero de este año, la revista New England Journal of Medicine informó que los médicos militares de la base utilizan sus conocimientos para alistar técnicas coercitivas de interrogatorios, incluidas prácticas de torturas y abusos.

Los galenos estadounidenses intervinieron en la prescripción de métodos de coacción contra los detenidos, entre estos la privación del sueño, posiciones dolorosas y otros abusos.

"Ciertamente, el personal médico que ayudó a desarrollar y ejecutar esos agresivos planes violaron las leyes de la guerra", señaló la revista, a partir de entrevistas con más de una veintena de soldados.

El artículo acusó a los médicos de violar la ética profesional al entregar los expedientes de salud de los prisioneros al personal de inteligencia, así como de asistir a los interrogatorios.

 

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