Una costosa derrota sufrió la selección cubana de voleibol al
caer ante Francia, actual subcampeón de la Liga Mundial, en el
último partido de la fase eliminatoria del campeonato del orbe que
se celebra en varias ciudades japonesas.
Para descifrar el choque, que tuvo parciales de 25-21, 25-19,
21-25 y 25-17, es preciso encarar el análisis con toda objetividad.
Durante los dos primeros sets la diferencia estuvo marcada no
tanto por los errores cubanos, sino por la endemoniada defensa de
los galos, tanto en la net como en la defensa de campo, esta última
realmente brillante y convertida en el arma principal de los
europeos en esos dos parciales y en todo el desafío.
Tanto es así que, en cuanto a los errores después de tres sets
jugados, las incidencias del juego reportadas en la página web de la
Federación Internacional reflejaban un nivel muy parejo: 24 fallos
de Cuba por 21 de Francia.
¿Por qué pudimos vencer en la tercera manga? Evidentemente el
sexteto antillano pudo cumplir con las indicaciones del profesor
Roberto García: buen posicionamiento en la defensa de la net para
garantizar una buena agrupación y el ataque rival, que no es
potente, se minimizó, lo que permitió puntos en la net y defender en
el apoyo contra el bloqueo para organizar contragolpes efectivos.
En el cuarto, esas virtudes desaparecieron y una vez más los
galos no dejaron picar pelotas en su cancha, y eso fue mellando la
organización ofensiva de los antillanos, porque a decir verdad
cuando constantemente se levantan bolas realmente increíbles la
impotencia se apodera de los atacantes.
Las estadísticas finales del partido reflejaron que ambos cuadros
cometieron muchos errores. Cuba 34 y Francia 28, ambos regalaron más
de un set con esas marfiladas. En el ataque Francia mejor 51 por 41
(remítanse a la defensa gala en esa ventaja), en el bloqueo Cuba
estuvo mejor: 13-9 y en el servicio, los dos planteles lograron solo
dos unidades.
En fin, aunque realmente el partido ante los franceses fue el de
peor recibo de los cubanos en lo que va de certamen, y probablemente
el más deficiente que se haya visto en el torneo, y aun cuando el
pase —lo mismo con Yoandi Díaz que con Camejo— resultó pobre
también, insisto el partido se decidió porque el ganador llegó con
más nivel, y puso esas cartas sobre el terreno.
En otras palabras jugamos ante un oponente superior, hoy con
mejores resultados en los más exigentes escenarios de la malla alta,
y se impuso porque, además, lo hizo tácticamente superior, pues
ajustó el partido a sus renglones de más efectividad: la defensa, y
al propio tiempo apostó a la debilidad más visible de su contrario
la recepción y precisamente la defensa del campo.
La escuadra nacional tiene una dificilísima tarea en la segunda
fase pues llega con 0-3 y deberá para aspirar a posiciones
destacadas jugar al máximo de sus potencialidades, es decir no
perder en ninguno de sus cuatro enfrentamientos en la venidera
etapa.
Por Cuba, Michel Sánchez con 16 puntos y Yasser Portuondo (14)
fueron los que más aportaron, mientras por Francia, Frantz Granvorka
(18), resultó el más destacado.