Otra demostración de los fuertes vínculos existentes entre la
cultura cubana y la de África, constituyó el intercambio entre
artistas de la isla y de Senegal, nación esta última a la que se
dedica la fiesta del arte Wemilere.
Parte de la delegación oficial senegalesa, invitada a ese
festival anual, y miembros de la Unión de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC) realizaron en esa institución, un encuentro que puede
calificarse de profundamente emocionante por la unidad ratificada en
el quehacer musical de las dos naciones.
Aissatou Anta Guye, pintora que muestra en el antiguo Liceo de
Guanabacoa, su arte, expresó que en el Wemilere se ha podido
comprobar el enraizamiento de África en los valores culturales
cubanos.
Con canciones clásicas para evocar a los ancestros (ritual que se
realiza antes de cada actuación), la representación de la orquesta
nacional senegalesa y dos célebres cantantes, reconocidas divas de
ese país, se ofreció un espectáculo, que con sabia improvisación y
clara voluntad cubanos y africanos se unieron en la danza.
Entre risas y frases de agradecimiento, la opinión de todos los
presentes coincidió en el fuerte trabajo realizado por los gobiernos
de ambas naciones para preservar sus tradiciones.
Otros presentes fueron Josephine Ndoye, viceministra de Cultura
de la nación africana; Serigne Fallou Wade, coronel del ejército y
jefe principal de música de las fuerzas armadas de Senegal.
Por la parte cubana se encontraban Rodolfo Vaillant, presidente
de la UNEAC en Santiago de Cuba; Aldo Vaquero, coordinador del
Festival Boleros de Oro, y Nilda Collado, actriz de la Televisión
Cubana.
Senegal es un país que cuenta con una cultura ancestral de las
más desplegadas en África, nación en la que se lleva a cabo una
labor profunda para contribuir al desarrollo de sus valores,
principalmente por el ideólogo senegalés Samin Amir, uno de los
intelectuales más importantes del continente.