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Tierras explotadas con inteligencia
Los métodos organizativos de los recursos humanos y
materiales del Ejército Juvenil del Trabajo aplicados en la empresa de
Alquízar, en La Habana, eliminaron pérdidas económicas y aumentaron la
producción e ingresos de los agricultores
Raisa Pagés y Ricardo López
Hevia (Fotos)
raisa.pv@granma.cip.cu
ricardo.lh@granma.cip.cu
No había campo baldío. La imagen que se presentó ante no-sotros
desde la terraza era digna de colocar en una fotografía: platanales
vigorosos, tierra roja delineada en surcos perfectos, ni un pedacito
de terreno mostraba las malezas de la ociosidad.
Reynaldo
Martínez, jefe de finca de la CPA Cuba-México, no da órdenes, sino que
ejecuta a la par de los otros cooperativistas.
En la dirección de la empresa agrícola Alquízar el personal de
oficina y administrativo era tan escaso, que pensábamos que no había
nadie en la entidad. La secretaria del director practica el
multioficio y desempeña otras muchas ta-reas, sin el consabido
homologuismo de cargos, que tanto daño provoca en la eficiencia de
entidades productivas.
En las fincas visitadas, las conversaciones fluyeron fáciles,
siempre había agricultores trabajando, sin tener que esperar por el
jefe de lote o granja para que les asignara las labores del día.
Esto que cuento, que ustedes dirán que es lo normal, lo que debe
suceder, no era ni es así en otros tiempos y otras empresas. Se los
digo con propiedad, con la certeza del que ha visto caer muchas hojas
del calendario, recorriendo empresas agropecuarias.
Durante toda la década de los ochenta y parte de los años noventa,
esa entidad agrícola reportó pérdidas anuales por 14 millones de
pesos. Había muchos movilizados por la carencia de fuerza estable.
Mientras en los campos no había productores, en tareas de
administración y servicios la infraestructura era enorme. Cuando el
EJT asumió la dirección de los análisis económicos de la empresa de
Cultivos Varios para revertir la situación, fueron despejando el
camino para cerrar el hueco en las finanzas internas.
Había siete unidades administrativas para prestar servicios a los
productores, con 416 trabajadores que no generaban producción y sus
ingresos no estaban vinculados al devenir económico de la entidad.
La dirección de la empresa, de 82 empleados en 1989, redujo ese
personal a 67 en 1990 y ahora se quedaron con 19, y cada uno asume
diversas funciones.
La maquinaria, subordinada a la dirección de la empresa, se
alquilaba a los agricultores con una tarifa por roturar y preparar
tierras que no cubría los gastos de combustible en su traslado a las
distintas cooperativas y campesinos, explicó Blas Hernández Pérez,
jefe de aseguramiento, comercialización, y jurista de la empresa de
Alquízar, en La Habana.
Esos equipos se entregaron con arrendamiento oneroso a las
Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y de Créditos y
Servicios (CCS) de acuerdo con su fondo de tierra y sus cultivos, con
un pago mínimo por utilizar esos medios. Los productores se encargan
de su reparación y protección.
Con similar tipo de arrendamiento de-sagregaron almacenes y
talleres hacia las formas de producción, para que esos gastos fueran
compensados por la producción agropecuaria y no recayeran en la
estructura administrativa, lo cual originaba pérdidas.
El combustible para la producción se asigna por el EJT y su
distribución está asociada con la cantidad y calidad de productos
acopiados para sus mercados.
Cada tipo de cultivo tiene una tarifa de entrega de combustible, no
es el mismo por cada quintal de malanga o de boniato, lo cual se basa
en las demandas de riego y otras tareas, precisó Félix Villar,
subdirector de producción.
Fernando Ravelo, presidente de la CPA Cuba-México, expresó que por
los elevados rendimientos de esa entidad les fueron conferidas en
usufructo gratuito 18 caballerías, además de disponer de máquinas
electrificadas para el riego. Otras cooperativas también fueron
beneficiadas con tierras de otras formas de producción, que se
disolvieron por la mala explotación de su fondo agrícola.
Las cooperativas que asumieron la infraestructura de servicios y
almacenamiento absorbieron, además, el personal que antes se dedicaba
a faenas administrativas y de servicios, como los operadores de los
tractores, vinculados ahora a la calidad de la preparación del suelo y
a los rendimientos de los cultivos.
Toda esta reorganización se realizó con el consentimiento de las
personas reubicadas, quienes pasaron a ser socios de la CPA,
remunerados de acuerdo con su trabajo individual y la producción
entregada por su cooperativa.
IMPACTO EN PRODUCCIÓN
Este ejercicio económico de reorganizar los recursos humanos y
materiales con los métodos del EJT se reflejan en la producción. Las
360 caballerías cultivables de Alquízar tienen un índice de rotación
de 2,4 a 2,5 veces en el año como promedio; los rendimientos globales
sobrepasan los 5 500 quintales por caballería y el listado de
productos acopiados subió de 18 a 42, indicó Luis Cubillas, director
de la empresa.
Para Cubillas, Blas, Villar y otros dirigentes de la entidad, todo
esto se ha logrado debido a que los agricultores se sienten atendidos
al recibir insumos, medios de trabajo y otras necesidades, según las
cosechas vendidas.
El pasado año las ganancias de esta entidad ascendieron a 275 000
pesos y calculan cerrar el 2006 con 360 000. Esas utilidades no
provienen de servir de intermediarios entre el productor y el mercado,
sino por los servicios del laboratorio que reproduce medios biológicos
para la sanidad vegetal y una granja estatal.
DIVERSIFICACIÓN AGRÍCOLA
Aunque algunos llaman rotación de cultivos a sacar un producto y
sembrar otro de inmediato, si estos se colocan en la misma tierra cada
año, no se realiza la verdadera rotación, sino una sucesión, que
reclama de mucho abono para no mermar la fertilidad de los suelos.
Una
máquina de riego circular beneficia a varios cultivos, para aumentar
la diversidad de productos en cosecha.
Para rotar hay que cambiar lo sembrado en el mismo lugar. Y eso se
hace en los cuadrantes de las máquinas de riego electrificadas, que
abarcan un total de 107 caballerías, de las 360 cultivables en
Alquízar. Las restantes se irrigan con máquinas consumidoras de
diesel.
Los equipos de riego electrificados cubren en círculo un área que
sobrepasa dos caballerías. Una máquina puede beneficiar con agua a
varios cultivos en su camino circular por el campo, lo cual permite
diversificar las cosechas y ejecutar verdaderas rotaciones dentro del
propio sistema.
"Es un error sembrar completa el área de la máquina de boniato, si
todos hacemos lo mismo, viene lo que llamamos el boniatazo", afirmó
Reynaldo Martínez, al frente de la finca La Cristina, de la CPA
Amistad Cuba-México.
El ingreso diario de cada cooperativista de la finca La Cristina es
de 62 pesos como promedio, incluyendo el anticipo, la vinculación y
las ganancias totales de la CPA Cuba-México, detalló Martínez.
"Tenemos machetes, guatacas, capas de agua y botas de goma para el
riego, además de que la cooperativa nos vende a precio de costo muchos
alimentos para nuestras familias y nos garantiza almuerzo, agua fría e
higiene en el comedor", añadió Jorge Luis Rodríguez Batista,
cooperativista de esa finca.
PAGOS AL DÍA
El sistema de comercialización de la empresa de Alquízar posibilita
las ventas directas en los mercados del EJT por las diferentes formas
de producción sin la participación de intermediarios, esto garantiza
vender más barato al pueblo y que el productor obtenga mayores
beneficios, con pago inmediato por sus cosechas, señaló Cubillas.
María Manuela Hernández, presidenta de la CCS Frank País, situada
muy cerca de la costa sur de Alquízar, muestra los equipos comprados
en CUC, como resultado de la venta en divisas de su entidad,
posibilidad que sirve de estímulo a los agricultores.
Este sistema estimula el ahorro y baja los costos, lo cual equivale
a más alimentos para vender a la población a menor precio, precisó
Manuela. |