El primer ministro británico, Tony
Blair, prometió lanzar la próxima semana un debate nacional sobre la
renovación del arsenal nuclear, apurado por definir ese asunto antes
de abandonar el Ejecutivo, indica hoy The Guardian.
Blair afirmó en una reunión del gabinete que era necesario llevar
de inmediato a discusión ese tema, para lo cual el titular de Defensa
Des Brown ya inició los primeros contactos con los funcionarios del
gobierno laborista y diputados.
La polémica de sustituir los actuales sistemas Trident por otros
más modernos, a un costo que podría rondar los 20 mil millones de
libras esterlinas (unos 30 mil millones de dólares), crea divisiones
entre las propias filas gubernamentales.
El rotativo recuerda que hasta mediados de los años 80 del pasado
siglo, la posición del Partido Laborista era de optar por el desarme
nuclear unilateral.
Pero la publicación afirma que existen cuatro opciones: el desarme
unilateral, prolongar la vida útil por unos 20 años del actual sistema
de misiles Trident 11 D5 y de submarinos Vanguardia, sustituir esos
cohetes, o adquirir un sistema totalmente nuevo.
La opción de sustitución del arsenal nuclear vigente está
comprendida en un acuerdo firmado entre Washington y Londres.
Muchos diputados laboristas consideran que el debate sobre ese
asunto debería esperar por una recomposición del partido, azotado por
la reciente rebelión interna que demandó a Blair definir la fecha de
su salida anticipada del Ejecutivo, antes de 2009.
Además, la jefatura del Gobierno deberá lidiar con una opinión
pública muy variable, pues algunos sondeos demuestran un respaldo al
derecho de Gran Bretaña a mantener independencia en su capacidad
disuasiva nuclear.
Pero cuando a los encuestados se les pregunta si están dispuesto a
aprobar gastos con ese fin por más de 25 mil millones de libras
esterlinas (alrededor de 35 mil 700 millones de dólares) en las
venideras tres décadas, la respuesta mayoritaria es negativa.
Esa cifra sería suficiente para construir al menos mil modernas
escuelas en ese mismo lapso, destaca la publicación.
The Guardian estima que al emprender el camino de la renovación de
su arsenal de armas de destrucción masiva, Gran Bretaña presenta una
ruptura con los esfuerzos de no proliferación en el orbe y con sus
propios compromisos contraídos por Londres.
Medios de prensa capitalinos afirman que sería incómodo demandar a
Irán que suspenda su programa atómico, el cual Teherán asegura que es
totalmente pacífico, cuando este país moderniza su arsenal nuclear.