Taipei frenó a Cuba y clasificó

José Luis Salmerón, Especial para Granma

TAICHUNG, Taipei de China.— Por todo lo alto festejó esta ciudad la victoria de Taipei de China sobre Cuba, 4-3, en el estadio Intercontinental, desbordado de público durante los nueve capítulos.

Los taipeyanos gozaron este éxito. En los anteriores diez duelos particulares, en nueve había salido triunfante el titular defensor (la excepción Bélgica’83), donde no obstante lideró al ganarle a Japón, cuyos saldos (6-1) fueron similares.

Con este resultado, propiciado por el pobre pensamiento táctico del abridor y perdedor Deinys Suárez —aprovechado en el tercero con cuatro rayas— Cuba y Taipei volverán a verse las caras mañana, después del Japón-Holanda, todos aspirantes a la gran final, el siguiente día.

Más de 30 000 jubilosos es-pectadores vieron detenidos en seis triunfos a los discípulos de Anglada, que sumados a los nueve registrados en La Habana’02 elevaron a 15 los eslabonados a partir de perder con Australia, en Sydney’99.

Suárez se derrumbó como un castillo de arena, después de dos fáciles ceros; tras ponchar al octavo bate, perdió el control y regaló un par de boletos. Des-concertado, permitió imparable impulsador de Chan Chih-Yoo, que llevó a Chang Chien-Ming a tercera, quien anotó por balk, otra manifestación de inestabilidad emocional.

El cuarto bate, Chang TaiShan, aprovechó una recta alta y sacó la pelota entre left-center para completar el racimo letal de cuatro, que de un plumazo dejó atrás a Cuba, con dos anotaciones en el principio de esa entrada.

Todo lo contrario fue el debutante Vladimir Baños, quien de relevo dejó en un doble de Wang Chuang-Chia la ofensiva rival, con dos tandas de siete retirados por su turno, antes y después del batazo señalado. Ponchó a cuatro y no concedió boletos.

En las primeras de Cuba intervinieron infield jit de Giorvis Duvergel, sencillo de Eduardo Paret, error en tiro del jardinero izquierdo y elevado de sacrificio apuntado a Yulieski Gourriel. Mayeta encendió cohete, pero el bombero Sung-Wei no toleró más libertades, aunque le pegaron buenos estacazos a las manos de los jardineros.

Cuba anotó por última vez en el sexto, imparable de Yulieski, base a Cepeda y cañonazo de Urgellés. La escuadra campeona, invicta hasta entonces, fue reducida a cuatro sencillos por el relevista derecho Tseng Sung-Wei, sustituto del zurdo Lo Cheng-Long, solo dos y dos tercios.

Japón noqueó a Filipinas, 17-0; Corea del Sur derrotó a Italia, 5-1, y Holanda a Australia, 4-3, en once episodios, por lo cual terminó en el quinto lugar.

 

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