Eros, historia, identidad… ¡y nuevamente Marta Rojas!

Mañana, en el Sábado del Libro, Inglesa por un año, la novela ganadora
del Premio Alejo Carpentier 2006

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

De los tiros que Marta Rojas oyó en la madrugada santiaguera al acallarse el estrépito de la conga de carnaval el 26 de julio de 1953 a la publicación de su cuarta novela (¿o quinta?, si se considera como tal su relato testimonial La cueva del muerto), esta mujer indómita, imaginativa y perseverante ha fundido las excelencias del periodismo que comenzó a cultivar medio siglo atrás y la llevó a registrar los pormenores del juicio del Moncada, con las exigencias de la prosa de ficción, a tal punto que su obra ha devenido obligatoria referencia en la narrativa cubana contemporánea.

Nuevamente los lectores podrán comprobarlo al acceder, a partir de su presentación mañana en el Sábado del Libro (Palacio del Segundo Cabo, La Habana Vieja, 11:00 a.m.) de Inglesa por un año (Ed. Letras Cubanas), Premio Alejo Carpentier de novela 2006.

"Siempre tuve curiosidad por el comportamiento de los vecinos de La Habana cuando esta ciudad estuvo girando bajo la bandera británica", nos contó Marta sobre el origen de esta novela. "Solamente encontré unas coplas populares en El Diario que a diario, de Nicolás Guillén, varias estrofas muy simpáticas que aluden a ese hecho. Hubo un simposio hace algún tiempo sobre la Toma de La Habana por los ingleses, pero casi todo estaba referido a las batallas y problemas políticos. Entonces no pensé novelar el tema, hasta un día en que pasé por el callejón de Jústiz y se me ocurrió leer una tarja colocada en un inmueble frente a la Casa del Tango, en La Habana Vieja. La tarja refería que allí vivieron la primera mujer escritora cubana y el primer poeta esclavo. Se trataba de la marquesa de Jústiz y Francisco Manzano".

"Me fijé especialmente en la fecha de nacimiento de doña Beatriz y concluí que ella tendría 29 años cuando los ingleses ocuparon La Habana. En mi mente se dibujaron de pronto los posibles detalles de La Habana ocupada y sus habitantes: amos, esclavos, iglesia, blancos del estado llano, milicias, gobierno y el puerto de fondo", añadió la escritora.

"Además —puntualizó—, ya sabía que la Marquesa le había escrito un memorial al Rey criticando al entonces Gobernador de la Isla por entregar La Habana. Me dio un salto en el corazón, tenía al toro agarrado por los cuernos".

Eros, historia e identidad se entretejen en la trama de Inglesa por un año, con la misma intensidad mantenida en otras entregas suyas del calibre de Santa lujuria y El harén de Oviedo.

En opinión de Humberto Arenal, uno de los jurados del Premio Alejo Carpentier, la autora "en su discurso narrativo revela un trabajo investigativo de notable rigor, que se ambienta en una época poco tratada por la narrativa cubana, y lo logra con gran verosimilitud. Con proyecciones hacia la contemporaneidad, y que logra, por otra parte, una inteligente paráfrasis del lenguaje. Es una novela importante que aportará notables elementos a la línea de ficción histórica de la narrativa cubana".

Entretanto, Marta urde nuevas ficciones, mientras acude a nuestra redacción día a día, como un ángel tutelar. ¿La próxima? Sobre los chinos en La Habana. Será una sorpresa¼

 

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