SANTIAGO DE CUBA (PL).— Una jornada denominada De Los Lirios a las
Palmas Reales rindió homenaje en esta ciudad al prominente profesor
universitario de origen español Francisco Prat Puig, cuyo aporte
restaurador se extendió por el país caribeño.
Nacido en 1906 en el poblado de Los Lirios, en Barcelona, Prat
llegó en 1939 a La Habana, donde comenzó su labor en la iglesia de
Santa María del Rosario, a la cual siguieron otros numerosos sitios
patrimoniales hasta su muerte aquí en mayo de 1997.
Entre las principales obras en las cuales trabajó están el Castillo
de la Real Fuerza, en la capital cubana, la Iglesia Parroquial de
Remedios, en la zona central, el Fuerte Matachín y la Casa natal de
Carlos Manuel de Céspedes, en las ciudades orientales de Baracoa y
Bayamo, respectivamente.
En esta urbe, donde se radicó desde 1948, dirigió las faenas de
recuperación del Ayuntamiento Municipal, las Casas del Adelantado
Diego Velázquez y del poeta José María Heredia, así como el Castillo
de San Pedro de la Roca, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Mediante el libro El prebarroco en Cuba, divulgó sus teorías acerca
de la arquitectura colonial cubana, mientras que por su trayectoria
docente e investigativa alcanzó el doctorado en Ciencias del Arte y
fue nombrado Profesor de Mérito de la Universidad de Oriente.
Con una vasta trayectoria en la arqueología y la restauración, hizo
donaciones de sus valiosas colecciones personales a instituciones de
la ciudad y el centro de arte adscrito a la Oficina del Conservador
lleva su nombre.