Orden y disciplina son los garantes de la eficiencia

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alfredo Morales Cartaya, habla sobre la aplicación de las Resoluciones 187 y 188, que entrarán en vigor el próximo 2 de enero

Enrique Atiénzar Rivero

Resulta un imperativo que la disciplina y el orden caractericen cada empresa, centro de producción y de servicios, o puesto de trabajo. Mientras no lo consigamos, la eficiencia continuará siendo apenas una aspiración y se retrasarán numerosos planes y objetivos nobles.

El anuncio de la aplicación a partir del 2 de enero del 2007, de las Resoluciones 187 (sobre jornada y horario de trabajo) y 188 (referida al reglamento disciplinario interno), ha creado expectativas. Alfredo Morales Cartaya, ministro de Trabajo y Seguridad Social, reflexiona sobre el asunto.

La manera de implementarse y los diversos enfoques del tema, precisa, no dejan espacio a dudas en torno al alcance de ambas herramientas organizativas en el ámbito estratégico.

Se trata de un proceso necesario, imprescindible en nuestra situación actual, en la que con mucho esfuerzo y sacrificio el pueblo cubano ha demostrado la capacidad de resistencia y, al mismo tiempo, la posibilidad de dejar atrás paulatinamente el periodo especial y crear prometedoras perspectivas económicas.

Las resoluciones —precisa el Ministro— constituyen instrumentos mediante los cuales los colectivos laborales del país pueden examinar, según sus necesidades y características, el reglamento de disciplina interna del que deben dotarse, y complementar la legislación general vigente en el país.

"Los reglamentos han de diseñarse con la participación de cada colectivo. Los trabajadores tienen que discutirlos y analizarlos, aportar recomendaciones, esclarecer dudas, prevenir y alertar que las ausencias e impuntualidades injustificadas serán consideradas como graves."

HORARIO DE SERVICIOS

"En los últimos tiempos se produjo un resquebrajamiento de la disciplina laboral debido, fundamentalmente, a la falta de exigencia y de control de las administraciones. Es preciso que los trabajadores exijan resolver este problema."

Morales Cartaya consideró que la responsabilidad no puede recaer en un funcionario específico, sino que debe intervenir el consejo de dirección. Los casos en que las jornadas excedan las ocho horas requieren de un análisis particular y la aprobación específica del Ministerio de Trabajo, previa propuesta del organismo.

Refiriéndose a los horarios, sostuvo que son un mecanismo de organización para implementar el inicio, las pausas y los descansos, sobre todo en las unidades de prestación de servicios.

El Ministro mantuvo que este análisis implica reflexión, voluntad y no admitir que este sea solo un proceso más, divorciado de su consumación, como tantos otros.

Por ejemplo: "a pesar del esfuerzo de la Asamblea Nacional en encauzar la simplificación de los trámites, este no es un problema solucionado, sino un asunto por resolver con las medidas organizativas correspondientes."

Expresó finalmente que es importante que cooperemos y no aceptar que se trate de retrasar el proceso. "A los colectivos laborales corresponden el orden y la disciplina para seguir hacia delante".

 

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