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— El presidente libanés, Emile Lajud, previno hoy contra el estallido
de manifestaciones callejeras y exhortó a las enfrentadas fuerzas
políticas locales a formar un gobierno de unidad para evitar esas
demostraciones.
La necesidad de que los políticos libaneses retornen al diálogo fue
establecida por el mandatario, un cristiano maronita ex general del
ejército, enfrentado con el gabinete del primer ministro Fuad Siniora,
abandonado este fin de semana por seis de sus 24 titulares.
Las renuncias se debieron al predominio en el gobierno Siniora de
fuerzas adversas a una repartición más equitativa del poder entre las
diversas comunidades y hostiles a Siria, país con el cual el Líbano
tiene firmado un tratado de hermandad que incluye la defensa mutua en
caso de agresión.
Cinco ministros chiítas, miembros de la organización Amal
(Esperanza) y del Hizbalá (Partido de Dios), así como un cristiano
greco-ortodoxo, dimitieron en protesta por la imposibilidad de
alcanzar un acuerdo para la formación de un gobierno de unidad.
Los dimitentes exigen un tercio de los ministros del ejecutivo, lo
que les permitiría vetar las decisiones del Gobierno e incluso forzar
elecciones anticipadas.
Los musulmanes chiítas son la mayor comunidad confesional en el
Líbano, pero su poder es mínimo respecto al detentado por los
islámicos sunnitas y los cristianos maronitas.
El comunicado presidencial subrayó que la renuncia de los seis
ministros agravó la crisis política en el país, devastado por una
reciente agresión militar israelí que ocasionó más de mil 100 muertos
y pérdidas materiales del orden de los tres mil millones de dólares.
Hizbalá, Amal y el jefe del ejército Michel Aoun (cristiano
maronita) amenazaron con recurrir a las manifestaciones como
instrumento de protesta para obtener sus exigencias.