Millones de dólares asignados por
el gobierno de Estados Unidos para promover la subversión interna en
Cuba fueron derrochados, al carecer de la supervisión adecuada o las
licitaciones necesarias, reconoce hoy un informe congresional.
El documento, emitido por la Oficina General de Contaduría (GAO)
del Congreso, precisa que parte de millones de dólares utilizados
entre 1996 y 2005 por la Agencia para el Desarrollo (USAID) para ese
fin fueron asignados "en respuesta a proposiciones no solicitadas".
Pese a que la GAO sólo fiscalizó parcialmente 10 de los 36
programas de la USAID, encontró "gastos dudosos" y "significativas
debilidades en el control".
Entre las inconcebibles compras, el informe cita la adquisición,
entre otros artículos, de una sierra de motor, costosas chaquetas de
piel y suéteres de casimir, juegos de Nintendo y Playstations de Sony,
supuestamente dirigidos a "promover la democracia en Cuba".
En declaraciones al diario The Miami Herald, Juan Carlos Acosta,
director ejecutivo de la organización Acción Democrática Cubana, alegó
que excepto la sierra, el resto de los productos los compró para
enviarlos a la isla.
Acosta dijo que se hizo de la herramienta para cortar una rama que
cayó cerca de su oficina, pero el resto de la compra, que incluía
hasta masas de cangrejo y cajas de chocolate, era para la gente que,
según Washington, "está muriendo de hambre en Cuba".
Frank Hernández Trujillo, director de otra de las organizaciones
anticubanas, Grupo de Apoyo a la Democracia, señaló que los juegos de
Nintendo fueron enviados al país caribeño.
La investigación fue solicitada por los representantes Jeff Flake
(republicano) y William Delahunt (demócrata), quienes han presentado
proyectos de ley orientados a un cambio en la política hostil de
Estados Unidos hacia Cuba.
El gobierno cubano ha denunciado los siete millones de dólares
recibidos este año por la organización Grupo de Apoyo a la Democracia,
de manos de la administración del presidente George W. Bush, para
subvertir el orden interno en la isla.
En función de esas actividades es utilizada la Oficina de Intereses
de Estados en La Habana, cuyos funcionarios - ha denunciado
reiteradamente Cuba - participan en el contrabando de productos y
mercancías.