De
importante suceso cultural puede calificarse la inauguración de la
exposición L’Epifania del Colore (La Epifanía del
Color) del maestro Alfredo Sosabravo, en la galería del Instituto
ItaloLatinoamericano de Roma (IILA), ubicada en el majestuoso Palazzo
Santacroce del centro histórico de la llamada Ciudad Eterna, y a la
cual asistió un numeroso público interesado en conocer y admirar la
obra de este importante creador cubano.
Las palabras inaugurales de la muestra fueron pronunciadas por el
embajador de Cuba en Italia, Rodney López Clemente, quien resaltó el
rigor y la dedicación con los que Sosabravo ha realizado toda su obra,
y lo calificó de gran maestro del arte contemporáneo en el que se
funden "la más acendrada cubanía y la más exquisita universalidad".
La muestra abarca un total de 27 piezas, de las cuales 15
corresponden a la pintura y las restantes a la escultura de mediano
formato en vidrio, línea de trabajo reciente en el amplio diapasón
creador sosabraviano, surgida de una fructífera colaboración
con los artistas Elio Rafaelli, Roberto Cammozzo y Renzo Vianello,
reconocidos maestros vidrieros del taller Ars Murano de Venecia.
Hay que resaltar el deslumbramiento de los asistentes ante la
fiesta de colores que propone Sosabravo en esta exposición, tanto en
las pinturas de gran formato integradas por óleos sobre tela y collage
sobre tela, como en las volumétricas sobre vidrio, estas últimas
desbordando la tradicional eficacia decorativa del cristal, y
abriéndola a un virtuosismo creativo que hace aflorar, con una mirada
nueva, las potencialidades expresivas del material translúcido,
consideradas como una novedad en la tradición artística de Murano.
Para los que hemos seguido la trayectoria artística del maestro
cubano, no puede pasar por alto la extraordinaria vitalidad que
demuestra hoy este creador, nacido hace 76 años en la central ciudad
de Sagua la Grande (cuna también de ese grande del arte universal que
fue Wifredo Lam), pues la intensidad cromática, casi agresiva, que nos
asalta desde sus grandes cuadros y las esculturas vidriadas de la
muestra, generan un discurso de gran originalidad en la praxis de un
artista al que ya nada parece serle ajeno en el mundo de las Artes
Plásticas.
Resulta difícil seleccionar, dentro del conjunto, las piezas más
significativas o atrayentes. Pero si tuviese que escoger, diría que no
deben pasarse por alto el tríptico La rueda de la fortuna,
El beso de la mujer araña y el
exuberante Florero del mago, telas en las que el artista
despliega su amplia gama de signos visuales y el colorido que es luz y
matices de nuestra tierra. De igual forma, las esculturas vidriadas
Romance, En el parque y El nido del gato logran
articular coherentemente la inagotable y desbordante imaginación de
nuestro creador con la delicada transparencia del cristal de Murano,
en una dimensión que traslada la luz y el color hacia el infinito.
Según ha escrito el afamado crítico Leonardo Caprile (sus trabajos
sobre arte contemporáneo aparecen en Il Sole 24 Ore de Milán; Il
Matino de Nápoles y Il Secolo XIX de Génova) en el hermoso catálogo
que acompaña la muestra, Sosabravo ofrece en la actual
exposición romana la doble cara de sus peculiaridades evocativas: "la
más cadenciosa de los cuadros y la aún más libre y soñadora del
vidrio. Son dos composiciones del mismo tema que implica, como
siempre, una extraordinaria capacidad de capturar los pensamientos de
la gente para conducirlos en el regazo hacia la nostalgia de una
paradisíaca inocencia perdida".
La exposición estará abierta en la Galería del IILA hasta el
próximo 2 de diciembre, en lo que será una oportunidad especial para
que la epifanía de colores que nos propone el maestro Sosabravo, sea
un punto de referencia cultural de Cuba en el mismo corazón de Roma.