.— El presidente estadounidense,
George W. Bush, continuó hoy en Springfield (Missouri, centro), una
campaña desesperada por adelantar a los candidatos republicanos que
tienen en peligro su elección el próximo martes.
El mandatario siguió la línea de la contienda que ubica a Iraq como
el tema central del enfrentamiento y desafió a la oposición para que
presente un plan para triunfar en la nación árabe, donde las tropas
están empantanadas por errores que se atribuyen al Pentágono.
Bush se encuentran de recorrido por aquellos estados donde obtuvo
el triunfo durantes las elecciones de 2004 con la esperanza de
apuntalar las candidaturas republicanas para los próximos comicios.
Arropado por los ya tradicionales auditorios "amigos", Bush declaró
que habría que preguntarles a los demócratas: " ¿Cuál es su plan?"
para vencer en la nación árabe, entre otros temas de seguridad que
enfrentan a los partidos.
El jefe de gobierno se mofó de que sus opositores no pueden
responder a esa pregunta.
Mientras, la oposición mantiene una ofensiva a nivel nacional con
el objetivo de recuperar el dominio del Capitolio y de la mayoría de
los gobiernos estatales.
Antecedido por un sangriento mes de octubre, para los
estadounidenses las cosas no van bien, pues noviembre ya acumula once
militares muertos desde el jueves, a dos días para que se de a conocer
la sentencia contra Saddam Hussein.
Hussein puede ser condenado a muerte si resulta culpable de la
matanza de 148 chiítas en un pueblo al norte de Bagdad, como respuesta
a un atentado a la comitiva del presidente en 1982.
La crisis iraquí, pese a los esfuerzos desesperados del gobierno
amenaza a la mayoría republicana, cuando faltan cuatro días para las
elecciones de medio mandato en Estados Unidos.
La Casa Blanca insiste en basar su estrategia electoral en la
defensa de la guerra en Iraq y así lo expresa Bush durante su intenso
recorrido final por 10 estados antes de las elecciones.
La gira del gobernante es una muestra de la debilidad de su
partido, pues Montana, Nevada, Missouri, Iowa, Colorado, Nebraska,
Kansas, Arkansas, Florida y Texas, fueron estados en los que él
resultó victorioso.
Según analistas, la lógica indica que el ocupante de la Casa Blanca
debería estar haciendo campaña en otros lugares, y no en los que se
consideraban asegurados.
Recientes sondeos muestran que la oposición demócrata retiene un 52
por ciento de favoritismo contra 37 por ciento a menos de una semana
de las elecciones legislativas.
Una pérdida neta de 15 o más escaños arrebataría a los republicanos
el control de la Cámara de Representantes, que conservan desde 1994.
En el Senado, los demócratas necesitan seis escaños para desbancarlos.