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Más de nueve mil soldados desertaron del ejército británico en 2005
debido a las presiones existentes y el incremento de las misiones en
el exterior, señala hoy un informe de la Oficina Nacional Auditora
(NAO).
Entre las causas de ese éxodo, la NAO menciona el impacto de ese
tipo de labor en el seno familiar, la imposibilidad de planificar el
futuro y el exceso de despliegues en el extranjero.
El documento refleja que a pesar de disponer de menos personal,
Gran Bretaña se implica en misiones de larga duración, como las que
mantiene en Iraq, Afganistán y los Balcanes, con más de 14 mil
soldados.
De acuerdo con el informe, las Fuerzas Amadas cuentan con 180 mil
690 hombres, cinco mil 170 menos que los necesarios para cumplir con
sus obligaciones.
También refleja que en los últimos tres años, sin planificación
previa, se destacó en países en conflicto más del 14 por ciento del
personal del ejército en tierra.
Esas revelaciones fueron reconocidas esta jornada por el
viceministro de Defensa, Derek Twigg, al admitir que se trabaja al
tope de las capacidades.
Twigg también aceptó que algunos de los militares abandonaron las
fuerzas armadas al no encontrarse en condiciones de continuar con las
misiones asignadas.
Anunció que se estudia la posibilidad de aumentar los salarios y
beneficios para quienes se destacan en el extranjero.
Desde hace un tiempo se registran denuncias de falta de condiciones
de las tropas británicas en Iraq, muchas de ellas realizadas por
familiares de soldados muertos en combate en el país árabe.