Una selección de aguafuertes del genial pintor malagueño Pablo
Picasso, fue abierta hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes.
A propósito del XX Festival Internacional de Ballet de La Habana,
la muestra reúne los excepcionales grabados pertenecientes a la
colección La Celestina, conocida como Suite 347, propiedad de
Bancaja y se exponen junto a las fotografías de la también española
Isabel Muñoz.
Ambas muestras fueron posibles en Cuba gracias a los esfuerzos de
la Secretaría de Cultura, Educación y Deportes de la Generalitat
Valenciana y al Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana.
Plenos de erotismo, ironía, humor y crítica social estas pequeñas
obras de arte fueron también empleada para ilustrar una edición
especial de La Celestina, de Fernando Rojas, en los años 70 del
siglo anterior.
Casi miniaturas, estas piezas de Picasso emanan una fuerza tal
que trascienden su pequeño formato para inscribirse como monumentos
en la memoria visual de los espectadores.
Ver los originales de Picasso, uno de los principales
protagonistas de las vanguardias artísticas del siglo XX, es una
oportunidad que no debe dejarse pasar por el goce estético que
proporciona y la experiencia de tener contacto directo con uno de
los mitos de la cultura mundial.
La sublime utilidad de lo inútil se titula el conjunto de
fabulosas fotografías de Isabel Muñoz, quien sacó a los bailarines
cubanos del teatro y los ubicó en el muro del Malecón, patios y
calles habaneras o especiales rincones de la ciudad.
Impactan singularmente las imágenes encima del muro del Malecón,
donde los danzarines, capturados en tiempo y espacio, parecen flotar
ante el suntuoso telón de fondo del mar caribeño y el encaje plumoso
de las nubes de un atardecer.
A la inauguración asistieron Carlos Alonso Zaldivar, embajador de
España en Cuba, Concepción Gómez, de la Secretaría de Cultura de la
Generalitat Valenciana, y Luz Meriño, subdirectora del Museo
Nacional de Bellas Artes, entre otras personalidades.