Según un miembro del Consejo Provincial, Nic Mohammad, las bombas
cayeron en un área en la que se refugiaban cientos de afganos que
habían perdido sus viviendas a causa de anteriores bombardeos de los
ocupantes en Kandahar.
"Esa noche recogimos 61 cadáveres, y otras dos personas murieron en
el hospital", afirmó Mohammad, quien mostró su "fuerte condena a este
acto de la OTAN" y aseguró que presentará pruebas de lo sucedido. Se
trata del mayor número de asesinato de civiles conocido, causado por
las tropas otanistas en un solo bombardeo.
El mando europeo reconoció la muerte de un número indeterminado de
civiles en varias operaciones en el sur y dijo sentir "profundamente"
esos fallecimientos. La alianza atlántica había indicado ayer en un
comunicado que 48 militantes talibanes murieron en bombardeos en el
sur del país, pero, según Mohammad, no pereció ningún talibán, "todos
eran civiles".