WASHINGTON,
26 de octubre.— "Para mí no tiene discusión", afirmó el vicepresidente
de Estados Unidos, Richard Cheney, al justificar y confirmar el uso de
la tortura en los interrogatorios a presuntos terroristas recluidos en
los centros de detención ilegales de la CIA.
Cheney dio un espaldarazo a "una controvertida técnica de
interrogación que produce una sensación de asfixia" y señaló que su
gobierno no lo considera como tortura y permite que la CIA la utilice.
Los comentarios del número dos de la administración de Bush,
salieron a relucir en una entrevista ofrecida en la Casa Blanca con un
periodista de televisión, y reflejan la opinión del gobierno de que el
Presidente tiene el poder constitucional de hacer lo que estime
necesario en su autoproclamada lucha contra el terror.