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Suscribirá Bush impopular ley del muro fronterizo

WASHINGTON, 26 de octubre (PL).— El presidente estadounidense, George W. Bush, suscribirá hoy la llamada ley del muro, que da cuerpo a la construcción de una doble valla en la frontera con México, pese a que es rechazada por la mayoría de sus compatriotas.

Tras enconados debates en el Congreso a favor y en contra de una reforma de las leyes migratorias, la mayoría republicana sólo alcanzó acciones represivas contra los que entran al país de forma ilegal en busca de trabajo.

La acción de la Casa Blanca a la vez que trata de congraciarse con el voto conservador para los comicios del 7 de noviembre, también puede terminar de alejar el poco apoyo de los latinos, si es que aún existe, a la bancada republicana.

Los últimos sondeos indican que una mayoría de estadounidenses disiente hoy de la idea oficial de construir un muro anti-inmigrante de mil kilómetros en la frontera con México, un proyecto defendido a ultranza por la Casa Blanca.

Un sondeo de opinión realizado recientemente por la cadena CNN, mostró que el 74 por ciento de los consultados sugiere aumentar el número de patrullas fronterizas en lugar de levantar la valla metálica.

La gran mayoría de los mil 13 entrevistados votó por incrementar las unidades de agentes supervisores e impugnó el plan del presidente Bush de edificar la cerca fronteriza, para inhibir el ingreso de inmigrantes ilegales en Estados Unidos.

Sólo un 45 por ciento de los ciudadanos reunidos por la encuesta se mostró a favor del muro, mientras el 58 por ciento respaldó la imposición de multas para empleadores que contraten migrantes ilícitos.

A mediados de este año, el Ejecutivo norteamericano destinó mil 200 millones de dólares para el programa de seguridad fronteriza, que incluye el levantamiento de la doble valla y el incremento de las patrullas militares en límites jurisdiccionales.

La gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, respaldó el controvertido proyecto de la Oficina Oval, porque, según dijo, el sureño Estado es la mayor puerta de entrada de los extranjeros indocumentados.

Por otra parte, las autoridades mexicanas se disgustaron con la medida y para una gran cantidad de personas al sur del Río Bravo, esto es una declaración de guerra.

La construcción del muro no es nueva, lleva más de una década, casi el mismo tiempo que la política de control migratorio, que no logró impedir que cerca de 12 millones de personas hoy trabajen y vivan en el país de manera ilegal.

En un reciente comentario que publicó el diario La Opinión, de California, se cuestiona los argumentos de la Casa Blanca y de los republicanos de proteger las fronteras del país.

El rotativo sostiene que "no se ha comprobado un solo caso de que por México hayan entrado terroristas y los narcotraficantes hacen su agosto en connivencia con mafias estadounidenses y la protección de autoridades de Estados Unidos".

Para hacer más notoria la situación, el tema aparece este año de forma prominente en al menos 14 contiendas electorales, en las que activistas a favor o en contra de una reforma han afianzado posiciones aparentemente irreconciliables.

La ley que firmará Bush fue repudiada por el Vaticano, el sector empresarial estadounidenses y grupos defensores de los derechos humanos, entre otros.

Para algunos analistas, la medida es una ratificación de que Washington se prepara para detener la oleada migratoria que saldrá del fracaso de los Tratados de Libre Comercio que suscribe o se prepara para suscribir con algunos de sus vecinos del sur.

 

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