.— Pese al apremio que significa el
incremento de las bajas militares en Iraq, el gobierno estadounidense
parece hoy aferrado a mantener la estrategia de guerra en la nación
árabe.
El vocero de la Casa Blanca Tony Show, sostuvo hoy que no hay
cambio, aún cuando la violencia tiene como blancos predilectos a los
uniformados estadounidenses.
Este lunes el presidente George W. Bush se reunió con la secretaria
de Estado, Condoleezza Rice, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y
el jefe del Estado Mayor, Peter Pace, para continuar las consultas
sobre la crisis.
Octubre se ha convertido en uno de los peores meses para los
invasores desde marzo de 2003 y según fuentes estadounidenses el
número de bajas llegó a 86, tras la caída de seis soldados el fin de
semana.
Aún sin concluir, este mes ya es el más sangriento en lo que va de
año, al superar por una docena de bajas a abril, que con 76 avanzaba
en posición de privilegio en esta fatídica estadística, encabezada por
noviembre de 2004 con 137 muertes.
Voceros militares estadounidenses están apesadumbrados por el
fracaso de un plan del Pentágono para recuperar el control de la
capital iraquí y enfrentar la creciente violencia.
Pese al despliegue de cerca de 30 mil soldados estadounidenses e
iraquíes en la operación "Adelante juntos" desde junio, los resultados
fueron "descorazonadores", según el general William Caldwell, vocero
de los ocupantes.
A la presión sobre la Casa Blanca para un cambio de estrategia
también contribuye el número de heridos, situado en más de 20 mil,
según estadísticas.
Por otra parte, los iraquíes víctimas de la guerra se estiman en
665 mil desde el comienzo de la agresión en marzo de 2003 y julio de
2006, según fuentes norteamericanas independientes.
El incremento de los ataques contra los 140 mil soldados
norteamericanos desplegados en la nación del Golfo Pérsico y la
escalada de la violencia religiosa presionan a la Casa Blanca.
A escasas dos semanas de los comicios de medio término al
gobernante se le hace difícil encarar una nueva estrategia ante el
miedo a que esto influya en la percepción de sus compatriotas.
Hasta ahora, Bush y los republicanos vendieron el mensaje de que
sólo ellos son capaces de resolver la situación, y que sus oponentes
demócratas no son un eslabón confiable en la presunta lucha contra el
terrorismo.
Por otra parte, medios políticos y de prensa estadounidenses
esperan por el reporte de una comisión especial designada por el
Congreso para hacer propuestas sobre Iraq.
Presidido por el ex secretario de Estado James Baker, republicano,
el grupo pudiera sugerir la retirada negociada por etapas y
discusiones con Irán y Siria, para garantizar la integridad y
estabilidad del territorio iraquí.