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Claro que todos habrían querido un final menos reñido, e incluso
hubo razones para pronosticarlo, pero ello no resta mérito alguno al
triunfo de Cuba en la Copa de Naciones de Boxeo, donde la AIBA
proclamó al monarca olímpico Odlanier Solís como el mejor atleta de
la competencia.
Al margen del diferente rango encontrado en sus respectivos
grupos eliminatorios, y del comportamiento de unos y otros en esa
etapa, cubanos y rusos sabían —como todos— que el duelo entre sus
escuadras implicaría capítulo aparte en un certamen de mucho
desnivel, y lo acontecido el sábado en el Palacio de los Deportes lo
confirmó.
Por eso sería injusto minimizar el 6-5 sellado por Solís, al
vencer por RSC en el tercer acto a Islam Timurziyev —su cuestionado
victimario de hace un año—, cuando los europeos se empeñaban en
elevar a cinco sus éxitos consecutivos y las tensiones se
dispararon.
Cierto que el panorama hubiera sido diferente de cumplirse los
vaticinios en torno al triunfo del mosca Andry Laffita, pero nada de
sorpresa tiene que un experimentado como Georgi Balakshin tomara
desquite de su fracaso del 2005, apelando al rango que le mantiene
en la elite desde que fue bronce en el Mundial de Belfast’01.
Antes, el líder olímpico minimosca Yan Bartelemí había satisfecho
su compromiso de un desempeño perfecto y sus homólogos Guillermo
Rigondeaux y Yuriolkis Gamboa hicieron lo mismo en los pesos gallo y
pluma, por ese orden, como preámbulo de los excelentes cierres
conseguidos por el ligero Yordenis Ugás y el ligero welter Inocente
Fiss.
Faltaba un triunfo para regresar a casa con la Copa, Rusia
dependería de tres jerarcas en línea, todos campeones de Europa, y
Cuba de muchachos de buenas faenas previas, pero con inferiores
hojas de servicios.
El welter Noelvis Veitía luchó hasta remontar bastante con
mejores asaltos dos y tres, pero no pudo ante Andrey Balanov. El
mediano Emilio Correa nunca se recuperó del golpe propinado en el
comienzo mismo por el campeón mundial Matvey Korobov, y el
semicompleto Yunier Dorticós sufrió una herida que decretó el
alegrón, en el primero, para Artur Baterbiyev.
El crucero Osmay Acosta quiso terminar invicto, pero estuvo
ansioso, la pelea se fue por los cauces del "enredo" y Rahim
Chakhkiyev cerró un segmento de dominio ruso sobre los exponentes
más noveles del seleccionado caribeño, para colocar el 5-5 que
Solís, como la estrella que es, deshizo a sus anchas.
¿Que Rusia dejó en casa a algunos laureados? Cuba también. ¿Que
la presencia del ligero Alexei Tischenko habría dado más solidez a
la selección europea? Como la del welter Erislandy Lara a la de la
Isla. ¿Que si el ligero welter Oleg Komssarov... ? Recuérdese que se
fue sin medalla en el Mundial donde Fiss logró bronce, y por
añadidura Yudel Johnson —como Lara—, cumple compromisos docentes
rumbo al ingreso a la enseñanza superior.
Lo inobjetable es que cada quien asumió el reto con lo mejor a su
disposición y el resultado vengó la supremacía de los entonces
anfitriones en la Copa del Mundo de Moscú’05.
El Cuba-Rusia: 48: Yan Bartelemí 20-14 a Vadim Idigeshov, 51:
Georgi Balakshin 28-18 a Andry Laffita, 54: Guillermo Rigondeaux
RSCH-3 a Ali Aliyev, 57: Yuriolkis Gamboa ABA-3 a Albert Salimov,
60: Yordenis Ugás 25-4 a Maksim Ignatyev, 64: Inocente Fiss 22-7 a
Alexandr Ivanov, 69: Andrey Balanov 20-15 a Noelvis Veitía, 75:
Matvey Korovob 29-9 a Emilio Correa, 81: Artur Beterbiyev RSC-1 a
Yunier Dorticós, 91: Rahim Chakhkiyev 24-15 a Osmay Acosta, más 91:
Odlanier Solís RSC-3 a Islam Timurziyev.