Cuba acogió ayer la I Reunión de Ministros de Turismo del Gran Caribe,
que centró sus debates en las vías para fomentar el desarrollo de esa
industria del ocio como un instrumento revitalizador de la economía en
la región.
Promovida por la Asociación de Estados del Caribe (AEC), la cita
puso de relieve la urgencia de perfeccionar el producto turístico de
esta zona geográfica, por las cualidades del sector de generar
ingresos, nuevas fuentes de empleos y contribuir a la lucha contra la
pobreza crítica.
Ministros, viceministros, delegados técnicos de las naciones
miembros de la AEC —integrada por 25 países— trataron temas como el
multidestino, calidad del turismo caribeño, seguridad del viajero,
integración lingüística, necesidad de mayores vínculos intracaribeños
y las políticas aéreas.
Con la firma de la Declaración de La Habana, contentiva de las
estrategias generales para el despegue del giro en el Gran Caribe,
concluyó este foro, precedido por su tercer encuentro preparatorio y
la XVI Reunión del Comité Especial de Turismo Sostenible de la AEC,
encabezado por el dominicano Luis Simó.
Al cierre de los análisis, Simó confirmó, en conferencia de prensa,
también con sede en el Hotel Nacional, que tales intercambios apuntan
al logro de un turismo mejor y sustentable.
Lo acompañaron Rubén Silié Valdes, secretario general de la
asociación, y Manuel Marrero Cruz, ministro cubano de turismo.
Los crecimientos sostenidos en el arribo de turistas extranjeros al
área exigen adecuadas estrategias regionales. Solamente el pasado año,
el Caribe recibió 50 millones de viajeros, representativo de un 10% de
incremento anual. (AIN)