Escondido se ha convertido en la primera ciudad en California y la
séptima en el país en negarle vivienda a los inmigrantes
indocumentados.
Una moción aprobada ayer prohíbe a todos los dueños de casas o
apartamentos rentar sus unidades a las personas que no puedan
comprobar su estado legal en el país. Si los dueños no obedecen, serán
multados con 1 000 dólares o podrían ver revocada su licencia.
"Estoy feliz con la aprobación de la moción", explicó la concejal
Marie Waldron, autora de la iniciativa. "Nuestras escuelas, nuestros
hospitales y los servicios sociales son los que están siendo
utilizados y están superpoblados, no los de Washington", apuntó en
defensa de la medida que podría dejar en la calle a miles de familias,
en particular de origen latino.
Por su parte, algunos residentes y decenas de miembros del grupo
antiinmigrante Minuteman gritaban "USA, USA, USA", al escuchar el voto
en favor de la medida. Afuera del concilio se encontraban decenas,
posiblemente más de 200 agentes de policía y del Sheriff de San Diego
y agentes de tácticas antimotines.
Luis Rincón, residente del área desde hace seis años y originario
de Querétaro, México, se mostró temeroso al momento de ser
entrevistado. Él es padre de familia y sus hijos también son
inmigrantes. "No tengo palabras para decir lo que siento. Solo le
puedo decir que me siento triste y esperamos que nos podamos quedar en
esta ciudad, de la que ya somos parte y hemos ayudado a construir".
Informes oficiales estiman que 150 000 personas viven en Escondido,
de las cuales el 42% es de origen latino. Sin embargo, cifras
extraoficiales, indican que los inmigrantes ya forman más del 50%.
"Con esta ordenanza, todos los latinos nos vamos a ver afectados,
porque los que ya son ciudadanos por lo menos tienen un familiar que
no tiene documentos y eso será suficiente para ser sacado de su
departamento", expresó una señora que prefirió no revelar su nombre.
(Tomado de La Opinión)