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Capítulo XXIV de Cien horas con Fidel
Las claves de las batallas por venir
ORLANDO ORAMAS LEÓN
Nuevos aires soplan en América Latina. La frase, del Comandante en
Jefe, está contenida en el capítulo XXIV del libro Cien horas con
Fidel, en su segunda edición revisada y enriquecida, que comenzó a
circular en formato de tabloide en todo el país.
Y no es casual que la difusión de tamaña obra se inicie, de forma
masiva, con el referido capítulo. América Latina es nuestro entorno
geográfico, cultural y político, pero resulta sobre todo el área
planetaria que puede estar marcando soluciones a grandes crisis
globales, precisamente allí donde peor se distribuye la riqueza.
Baste pasar la vista a algunos de los temas enunciados en ese
acápite: Hugo Chávez, el golpe de Estado en Venezuela, las luchas
indígenas, Evo Morales, el subcomandante Marcos, Kirchner, Lula, la
deuda externa, el enfrentamiento al neoliberalismo, la integración,
Torrijos, Caamaño; acontecimientos, personajes que denotan y son
protagonistas o cuya impronta pervive en estos nuevos tiempos.
Se trata de un encuentro con la historia, desde la historia misma,
de la sabiduría, experiencia, incluso la intuición de quien conoce las
potencialidades de los pueblos, del hombre, y anticipa el ataque y las
mañas del enemigo.
Ahí está Chávez, "...nos visitó en 1994, nueve meses después de
salir de prisión y cuatro años antes de su primera elección como
Presidente."
Y líneas más adelante el testimonio vivo de aquellas trágicas horas
del golpe de la contrarrevolución y la mano sucia y larga del gobierno
de Estados Unidos contra Venezuela.
Recuerdo como hoy aquellos días de abril del 2002, las primeras
noticias que hablaban del apresamiento de Chávez y mentían sobre su
dimisión, luego los primeros atisbos de que la marea popular venía en
camino desde los cerros de Caracas, la represión de la Policía
Metropolitana para cortarle el paso... la incertidumbre, la esperanza.
En la redacción de Granma, frente a la computadora, intentando
descifrar entre líneas aquellas noticias y preguntándonos cómo estará
Chávez, cómo estará Fidel.
Mucho se supo después, pero cuando Ramonet pregunta sobre aquellos
acontecimientos el lector no podrá desprenderse del testimonio que
sigue, para comprobar que la historia pudo ser otra, incluso teñida de
sangre. "Nosotros en ese instante solo podíamos actuar usando los
recursos de la diplomacia", explica el Comandante con la modestia
innata y la percepción entonces de que habría que preservar la vida
del mandatario bolivariano, seguro de que "en muy poco tiempo, estaría
de regreso en hombros del pueblo y de las tropas".
"Yo me había convertido en una especie de reportero de prensa que
recibía y transmitía noticias y mensajes públicos...Era testigo del
formidable contragolpe del pueblo y las Fuerzas Armadas Bolivarianas
de Venezuela", afirma.
Experiencia, lealtad, un celular y una grabadora, fueron los
principales recursos, sobre todo a la hora de revertir la ofensiva
mediática enemiga y denunciar que Chávez era un presidente prisionero,
cuya vida estaba en peligro.
Resultó una victoria cuya trascendencia rebasó las fronteras de
Venezuela y del propio continente. La trinchera de ideas volvía a
valer más que la de piedras. La verdad, asistida con pocos recursos
salvo su propia condición, derrotaba a la mentira sustentada en el
monopolio al servicio de la barbarie fascista. Esas páginas de Cien
horas con Fidel resultan testimonio de ello.
Antes y después, en el decursar del capítulo, se abordan otros
asuntos de gran actualidad. Bolivia, "encarna la confirmación de la
quiebra del sistema político aplicado tradicionalmente en la región, y
la determinación de las grandes masas de conquistar la verdadera
independencia".
Evo, "se proyecta hacia el futuro como una esperanza para la
mayoría de su pueblo", consigna el entrevistado.
La deuda externa latinoamericana, "nadie la puede pagar, y eso hace
imposible toda política seria de desarrollo", apunta sobre otro tema
de plena vigencia.
Y al final una pregunta incisiva del entrevistador ¿Terminó la era
de las revoluciones y de la lucha armada en el continente?
Y en esa y otras respuestas, la crónica de nuestras luchas, pero
más que ello, las claves de nuestro pasado y presente, y la justeza de
las batallas por venir. |