El canciller sudcoreano Ban Ki Moon
espera recibir hoy la aprobación definitiva de la Asamblea General de
la ONU para sustituir al veterano diplomático ghanés Kofi Annan al
frente de este magno organismo mundial.
Annan concluirá el 31 de diciembre próximo dos mandatos
consecutivos de cinco años como Secretario General de la ONU y todo
parece indicar que el canciller Ban será quien asumirá ese supremo
cargo de la diplomacia internacional.
Ban, de 62 años, recibió la semana pasada el visto bueno del
Consejo de Seguridad como probable candidato a reemplazar a Annan en
el mando de la ONU y la Asamblea General deberá nombrarlo
definitivamente en una sesion plenaria programada para esta tarde.
Funcionarios diplomáticos en esta sede han indicado que si todo
marcha sin contratiempos, los 192 Estados miembros de la Asamblea
General aprobarán por consenso una resolución que establece el
nombramiento del canciller Ban al frente de la ONU.
La resolución está patrocinada por Bosnia y Herzegovina, Ecuador,
Gambia, Japón y Liechtenstein.
"Esperamos que nombrar al canciller Ban como próximo Secretario
General de la ONU sea aprobado por aclamación", dijo la portavoz
oficial de la Asamblea General, Gail Bindley-Taylor Sainte.
Esta será la primera vez en los 61 años de la ONU que un candidato
al máximo cargo de este organismo mundial es elegido con más de dos
meses de anticipación.
Durante la jornada de ayer, el canciller Ban se entrevistó con
miembros del Movimiento de Paises No Alineados (MNOAL) y del Grupo de
los 77 más China (G-77), las dos poderosas organizaciones que
representan al mayoritario número de países subdesarrollados.
Tanto el MNOAL como el G-77 libran una tensa batalla diplomática en
esta sede para tratar de impedir la introducción de reformas
promovidas por Estados Unidos y otras potencias ricas destinadas a
debilitar la influencia de ambos grupos en la toma de decisiones.
"Creo que su gran reto será, por supuesto, lidiar con las grandes
potencias", dijo el embajador de Sudáfrica y presidente en ejercicio
del G-77, Dumisani Kumalo, a la salida ayer de la entrevista con el
canciller Ban.
Entre esas grandes potencias, Estados Unidos ha sido la más
elocuente en manifestar su respaldo al futuro Secretario General
sudcoreano.
"Somos su más fuerte partidario y vamos a disfrutar estar
trabajando con él", según dijo a la prensa en esa sede el
subsecretario estadounidense de Estado Nicholas Burns, quien sostuvo
un intercambio de impresiones con Ban el miércoles último.
El canciller sudcoreano recibirá un pesado mandato para la
supervision de un organismo mundial con unos 92 mil efectivos en
misiones de mantenimiento de la paz y un presupuesto anual de más de
tres mil 900 millones de dólares.
Pero ademas de los complejos problemas de la paz y seguridad, Ban
tendrá que atender problemas apremiantes para la humanidad como la
lucha contra el hambre y las enfermedades, la ayuda a refugiados y la
promoción de la educación, el desarrollo y los derechos humanos.
Pero al parecer, Estados Unidos espera que el canciller sudcoreano
no juegue un papel tan protagónico al frente de la ONU. "Confiamos en
que el nuevo Secretario General sea más Secretario que General", según
comentó a la prensa el embajador estadounidense John Bolton