Aunque junto a Camagüey, la provincia de Ciudad de La Habana tiene
los índices más desfavorables de agua embalsada en el país y apenas
llega al 40 por ciento de sus niveles, no se verá afectado el servicio
de abasto a la población y a entidades del Estado.
El ingeniero Luis Cantero, del Instituto Nacional de Recursos
Hidráulicos, explicó a la prensa que ello también responde a la
estrategia de mantener en una cota baja la presa Ejército Rebelde,
aledaña al Parque Lenin.
"Su función es alimentar las aguas subterráneas de la cuenca
Almendares-Vento, y evitar inundaciones en zonas río abajo de la
capital", argumentó el entrevistado.
El país enfrentará el próximo período poco lluvioso con las mejores
condiciones del último decenio, al mantenerse altos los niveles de lo
reservado en presas y embalses, pero hay que continuar incrementando
la cultura del ahorro.
"En primer lugar porque las sequías se están haciendo más intensas
y extensas en el tiempo", advierten los especialistas.
Por su parte, el ingeniero Jorge Calaf, vicedelegado provincial de
Recursos Hidráulicos en Ciudad de La Habana, precisó que se tiene
previsto rehabilitar dos mil 32 kilómetros de redes en cinco años, lo
cual mejoraría un 80 por ciento el abasto de agua a la población.
"También disminuirían considerablemente las roturas y cambiaría la
imagen hidráulica en el territorio", opinó el funcionario.