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Horas después de bombardear y destruir un arsenal estadounidense, la
resistencia iraquí tomó hoy a plena luz solar una cárcel en la ciudad
de Diwaniya y liberó a 30 prisioneros, se supo de fuentes seguras.
El comando nacionalista llegó a la prisión poco antes de las 08:00
(05:00 GMT) y tras atacar a los custodios con granadas y fusiles y
tomar la instalación, liberó a los detenidos, todos acusados de
participar en choques armados con el ejército el mes pasado.
Los reportes se abstienen de mencionar el número de bajas entre los
defensores de la prisión, según todos los indicios miembros del
policía, blanco constante de las operaciones de la resistencia, al
igual que el ejército y las tropas ocupantes anglo-estadounidenses.
Apenas este miércoles las autoridades de ocupación se vieron
forzadas a confirmar que la voladura de uno de sus arsenales en esta
capital fue consecuencia de un ataque con morteros de la resistencia
nacional.
En partes anteriores los portavoces militares estadounidenses se
limitaron a decir que ignoraban las causas de la catástrofe, la cual
ocasionó la pérdida de una importante cantidad de medios de guerra,
incluidos proyectiles de grueso calibre y armas ligeras.
La admisión sobrevino después que un parte del Ejército Islámico (EI),
una de las agrupaciones negadas a cooperar con el gobierno, se
adjudicara la acción y proveyera datos específicos.
La voladura del polvorín, que estremeció la noche del domingo en
Bagdad y la iluminó con un voraz incendio, es una de las más atrevidas
acciones de la resistencia cuyos miembros cada vez más se mueven a su
antojo por al país.
En esta capital, en tanto, se reportó un doble atentado dinamitero
en la concurrida plaza de Al Jalani, próxima al centro, el cual dejó
cinco muertos, incluido un policía, y 10 heridos de filiación
desconocida, según recuento de medios oficiales.
La primera detonación fue la de un coche cargado con explosivos
detonado al paso de una patrulla policial, seguida de la deflagración
de un ingenio artesanal, a creer versiones de testigos, una táctica
utilizada con frecuencia por los insurgentes.
De su lado, fuentes oficiales reportaron el hallazgo de cuatro
decenas de cadáveres, todos con señales de tortura, en diversas zonas
metropolitanas.
Las autoridades culpan de esas ejecuciones a grupos confesionales,
sunnitas y chiítas, pero el lunes, en un comunicado difundido por la
televisora Al Yazira, un líder de la resistencia dijo que es el
gobierno el que alienta a los escuadrones de la muerte.
Yusef al Qadi, jefe de las Brigadas del 20, además, llamó a todos
los iraquíes sin exclusiones sectarias a unirse contra la ocupación
castrense norteamericana y a ayudar a los combatientes de la
resistencia.
La agrupación evoca con su nombre la rebelión de los años 20 contra
la ocupación colonial británica resultante de la derrota del imperio
otomano en la I Guerra Mundial, sofocada de modo cruento por las
tropas de Londres.