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Armas y TLC
Intervención del diputado José Merino del Río en el Plenario de la
Asamblea Legislativa de Costa Rica
Diputado JOSÉ MERINO DEL RÍO
Quisiera leer una carta, que me han pedido que la lea en este
Plenario, y lo voy a hacer con mucha admiración y mucho respeto hacia
la doctora Hilda Chen Apuy Espinoza, profesora emérita de la
Universidad de Costa Rica, premio Magón de Cultura, una persona, en
muchos sentidos, admirable, y que hoy, lunes 9 de octubre, le envía la
siguiente carta al señor Presidente de la República, y que paso a leer
de inmediato:
En
la ONU el presidente Arias clamó contra las armas, pero...
"Señor doctor Óscar Arias Sánchez, Presidente de la República, Casa
Presidencial.
Estimado señor Presidente:
Ante el hermoso discurso pronunciado por usted el martes 19 de
septiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva
York, comparto su preocupación porque (cita doña Hilda al Presidente
de la República) `denunciemos el aumento del gasto militar, la carrera
armamentista y el comercio de armas como ofensas a la condición
humana'."
(Se cierra la cita del presidente Arias.)
Continúa doña Hilda Chen Apuy:
"Por su investidura como actual Presidente de Costa Rica,
galardonado con el Premio Nobel de la Paz 1987, como ciudadana
costarricense, preocupada por esta Patria en que nacimos tanto usted
como yo, muy respetuosamente, le solicito lo siguiente:
Primero, el retiro de la Asamblea Legislativa del Tratado de
Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, ya que, de
aprobarse ese instrumento, permitiría a Costa Rica importar libremente
toda clase de armamento de procedencia estadounidense, inclusive de
guerra, tal como lo expresé en mi carta al Magisterio Nacional el 18
de agosto del año pasado.
Por otra parte, ratificarlo significaría la entrada de
inversionistas estadounidenses de toda índole, incluyendo a los
representantes de las grandes transnacionales, que fabrican armamento
de guerra para el país que va a la cabeza en la industria militar.
También podríamos ser objeto del interés de las empresas que buscan
sitios para dejar sus depósitos de desechos nucleares y otros tóxicos
de la industria actual."
Continúa la profesora emérita de la Universidad de Costa Rica y
premio Magón, doña Hilda Chen Apuy:
"Segundo: La derogatoria del Decreto No. 33240-S, firmado por
usted y su Ministra de Salud, publicado en La Gaceta, del 23 de agosto
de este año, en los renglones en que se reglamenta la producción de
combustible nuclear y armas de todo tipo, entre muchos otros
productos. Tal Reglamento es altamente preocupante, puesto que parece
preparar el establecimiento en Costa Rica de alguna transnacional
dispuesta a esa fabricación. La manipulación de componentes de gran
peligrosidad para un país pequeño, como es el nuestro, es
verdaderamente angustiante; tal situación me parece la más riesgosa
que podría yo imaginar para Costa Rica.
Señor Presidente, Premio Nobel de la Paz, no sea usted el que
pase a la historia como responsable de que Costa Rica sea arrastrada a
perpetuidad al carro militar norteamericano, con lo cual su prestigio
internacional y el de Costa Rica, como país que ha renunciado a la
guerra, se derrumbaría totalmente.
De usted con toda consideración, firma doña Hilda Chen Apuy
Espinoza."
Espero que esta carta de doña Hilda no la lleve a que la integren
en la lista demencial de terroristas que fabrica la Casa Blanca, y que
incluyó hasta al senador Edward Kennedy, al presidente de Bolivia Evo
Morales, me imagino que ya deben estar ahí don Rodrigo Carazo, Albino
Vargas, yo todavía no he averiguado si mi nombre aparece en esa lista
de presuntos terroristas, en esta parafernalia que se vive bajo ese
Gobierno militarista y abyecto de los Estados Unidos.
Y espero que doña Hilda Chen Apuy no se gane la ira del señor
presidente de la República, el doctor don Óscar Arias, que ha perdido
la mesura.
Don Óscar Arias, mesura, prudencia, serenidad, tranquilidad. No
pierda usted los nervios, señor Presidente. Usted ganó hace veinte
años el Premio Nobel de la Paz, pero no olvide que debajo de ese
Premio Nobel, hay cien mil muertos centroamericanos, cien mil muertos
centroamericanos de una guerra fría que, efectivamente, terminó en un
Premio Nobel, fundamentalmente para Costa Rica, por su tradición de
paz.
No voy a ser mezquino para negar los esfuerzos que usted también
como persona hizo, pero han pasado veinte años y no se puede seguir
pensando, señor presidente Arias, en términos de guerra fría. Es una
verdadera vergüenza democrática que usted trate de vincular a todo el
movimiento ciudadano que está en contra del TLC, con supuestas y
delirantes conspiraciones desde el exterior. Lleve a cabo usted, como
Presidente del Poder Ejecutivo, sus relaciones internacionales, sus
polémicas o sus acuerdos, pero no quiera crispar la situación nacional
con acusaciones temerarias y aventureras, que tratan de vincular al
amplio, democrático y patriótico movimiento ciudadano, que con razones
y convicciones se opone al Tratado de Libre Comercio, con supuestas
conjuras de carácter internacional.
No, señor Presidente, así no se puede enfrentar un debate nacional
controversial, en donde todos esperaríamos que usted levante la rama
de olivo y ofrezca caminos de diálogo, y no echando gasolina a la
hoguera de las confrontaciones, que podrían ser indeseables para
nuestro país y que yo sé que la mayoría de los costarricenses no las
queremos.
Prudencia, señor Presidente, espero que usted no arremeta contra
doña Hilda Chen Apuy, como arremetió de manera irresponsable contra
ciudadanos que tienen derecho a expresar en este país sus ideas.
El artículo del ex presidente de la República, don Rodrigo Carazo,
que se publicó en Granma, había sido publicado en este país
hace más de seis meses, el artículo de Albino Vargas había sido
publicado en el Diario Extra, hace más de dos meses, ¿a quién se
quiere linchar?, ¿y a qué jueguito, a qué jueguito con la gente de
Llorente se quiere jugar en este país? Están jugando con fuego.
Si lo que se quiere es jugar a la política del miedo, que sepan que
aquí estamos tranquilos, y que vamos a defender con ideas y con los
derechos que nos garantiza nuestra Constitución lo que creemos, que si
alguien quiere introducir la provocación y la violencia, yo estoy
seguro que no vendrá por lo menos de la gente que conozco que está en
las filas de la lucha contra el TLC, y que quieren que sea una lucha
pacífica, y no una lucha que pudiera ensangrentar, aunque solo sea
derramando una gotita de sangre, a nuestra sociedad.
No es así, no es así, y yo protesto y protesto desde lo que soy,
sin esconderme, y dando la cara. Hemos atravesado muchas luchas y
hemos pasado por muchos aros y sabemos a qué está jugando el
presidente Arias y este columnista que se ampara en ese búnker de la
columna de La Nación, para hacer un ejercicio diario de calumnia, de
insultos, de injurias, que hoy dispara contra uno y mañana disparará
contra otros y por cualquier motivo, porque él no conoce de fronteras
morales, aunque quiera disfrazarse con banderas éticas que desconoce.
Así que ahí esta la carta de doña Hilda Chen Apuy, de una mujer
admirable por su inteligencia, por su honestidad y por su valentía.
(Sesión plenaria, lunes, 9 de octubre del 2006) |