De la Asamblea de Guáimaro al Poder Popular

El inicio de nuestras guerras emancipadoras en 1868 consolidaba el pensamiento independentista. Más tarde, José Martí creaba en 1895 un Partido único "con todos y para el bien de todos", y Fidel, en 1959, una Revolución "de los humildes, con los humildes y para los humildes".

El proceso revolucionario iniciado en aquel Enero victorioso contaba con el respaldo y protagonismo del pueblo. Sin embargo, en todos esos años se hizo evidente la carencia de un aparato institucional que facilitara la democracia participativa. Por ello, en 1974 se realiza un experimento en la cuidad de Matanzas, y en 1976 se crean, definitivamente, los órganos del Poder Popular.

Treinta años después, la realidad cubana impone constantes desafíos a delegados que deben explicar a los electores, trabajar por convertir preocupaciones en respuestas concretas, y luchar por las posibles soluciones a los problemas.

El contexto político que vive hoy el pueblo cubano no debe utilizarse para justificar las deficiencias, sino para comprender el porqué del empeño para perfeccionar nuestro sistema de Gobierno, explicó Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el simposio José Martí, Gobierno y Democracia, que se realizó en saludo al Trigésimo Aniversario de los órganos del Poder Popular.

Los cubanos tenemos que asumir nuestra responsabilidad, sobre todo los que la tienen por elección del pueblo, y no debemos olvidar nunca que estamos esforzándonos por mejorar nuestro sistema político en condiciones especiales, diferentes a las de otros pueblos, agregó Alarcón.

El escenario fue propicio para recordar los puntos de contacto entre las diferentes generaciones de cubanos, que dotan hoy a la Revolución de un pensamiento unitario.

Con la presencia de los doctores Julio Fernández Bulté y Armando Hart Dávalos, director de la Oficina Nacional del Programa Martiano, se debatió además sobre el apego de los líderes independentistas a las concepciones jurídicas y la importancia de que los políticos del mundo tomen en cuenta el pensamiento de Martí y de Fidel.

Desde la Asamblea de Guáimaro hasta nuestros actuales órganos de Gobierno, el pueblo ha sido artífice y beneficiario de la Revolución. Sin obviar condiciones no siempre favorables, y a 30 años de la creación del Poder Popular, seguimos luchando por perfeccionarlo. (K.S.G.)

 

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