Ofensiva en un sitio peculiar

Katia Siberia García

Al silencio y la serenidad que acompañan al visitante se une la labor de hombres y mujeres enfrascados en la campaña contra el mosquito Aedes aegypti. La imagen de la necrópolis de Colón es otra. Glorietas, avenidas y calles acogen la presencia de jardineros, constructores, y brigadas que trabajan en la eliminación de posibles focos del peligroso vector.

La existencia de escombros en lugares desatendidos impone rigor en el trabajo.

El trabajo de mantenimiento y reparación en las 222 manzanas del cementerio exige tiempo y dedicación. Actualmente, asegura Víctor Valdés Morales, director provincial de Servicios Necrológicos, se han creado cuatro brigadas de tratamiento autofocal que realizan un saneamiento total en bóvedas y osarios sin tapas. Ajustan a su posición las que se han corrido y hacen un diagnóstico de las necesidades constructivas para la solución inmediata.

Hasta el momento, se han colocado 375 tapas de bóvedas en los lugares donde no existían y 36 de osarios. Se trabaja, además, en las reparaciones de rajaduras y huecos en propiedades para evitar la penetración del agua. Los trabajos resultan engorrosos y, aunque todavía quedan 250 tapas por colocar, ante la inmediatez de las labores surgen soluciones transitorias como las elaboradas con fibrocemento.

Las áreas verdes no quedan exentas de las labores antivectoriales, en tanto los árboles que dañaban propiedades y que por su estado fitosanitario y tronco ahuecado podían ser focos de mosquitos, fueron talados. Explica Valdés que este daño ambiental debe resolverse a partir del proyecto de Jardinería y Arbolado que se someterá próximamente ante la Comisión de Monumentos.

Las brigadas se fortalecen con la presencia de 80 jóvenes universitarios y de tecnológicos que brindan su apoyo. Por otra parte, 18 jubilados de la institución laboran en los lugares donde puede depositarse el agua de lluvia.

Carlos Bauta Martín, vicedirector técnico, asegura que lo más importante es velar y combatir los posibles focos dondequiera que aparezcan.

El panteón capitalino alberga cerca de 53 000 propiedades generales, de ellas, cerca de 40 000 pertenecen a propietarios particulares, sindicatos, sociedades y diferentes organismos. La limpieza de estas capillas es otra de las tareas que los trabajadores de la institución han emprendido. Ante la disyuntiva de irrumpir en sagrarios cerrados y por el respeto que estos merecen, la dirección del cementerio localiza a sus propietarios, responsables de su mantenimiento y cuidado.

En campaña contra el Aedes aegypti, la necrópolis elimina sus focos con la constancia de un trabajo que diariamente realizan hombres y mujeres inmersos en la solemnidad y la exigencia.

 

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