.— El secretario general de la
ONU, Kofi Annan, urgió hoy a reanudar las conversaciones directas
entre Estados Unidos y el gobierno norcoreano, en medio de las
tensiones surgidas luego la prueba nuclear anunciada por Pyongyang.
"Creo que Estados Unidos y la República Popular Democrática de
Corea (RPDC) deben conversar como ya lo hicieron en el pasado", dijo
Annan al ser consultado por la prensa en esta sede sobre los recientes
acontecimientos en la península coreana.
El secretario general de la ONU destacó que todo el mundo le está
pidiendo a Washington y Pyongyang que regresen a las conversaciones a
seis bandas sobre desnuclearización de la península coreana y negocien
seriamente un arreglo.
Esas conversaciones entre Estados Unidos, la RPDC, China, Rusia,
Corea del Sur y Japón se encuentran paralizadas desde noviembre del
2005, luego que el gobierno norcoreano se retiró en protesta por
sanciones financieras que le impuso Washington.
Annan pidió a las autoridades norcoreanas evitar algún nuevo paso
que pueda aumentar las presentes tensiones en vista de que ya la
situación en la península es "extremadamente difícil".
Una declaración difundida hoy por la cancillería de la RPDC indica
que el gobierno en Pyongyang está listo para el diálogo y que mantiene
vigente su compromiso de abandonar los programas nucleares existentes.
"Pero si Estados Unidos incrementa sus presiones contra la RPDC,
perjudicándola en forma persistente, continuaremos tomando
contramedidas físicas, puesto que lo consideraríamos como una
declaración de guerra", advierte.
Estados Unidos y Japón han incluido un grupo de medidas punitivas
contra la RPDC en un proyecto de resolución sometido a discusión desde
hace dos días por expertos y funcionarios diplomáticos de los 15
países miembros del Consejo de Seguridad.
Las represalias más severas puestas a consideración del alto
organismo de la ONU incluyen la imposición de un bloqueo naval, aéreo
y terrestre a la RPDC.
A juicio de especialistas, un aspecto grave de esas medidas es que
prevén la inspección de todo transporte naval y terrestre que entre o
salga de territorio norcoreano.
Otras potencias, entre las que se destaca Gran Bretaña, insisten en
que las medidas de castigos a la RPDC estén aprobadas bajo el capítulo
siete de la carta de la ONU, que puede amparar el uso de la fuerza
militar para obligar su cumplimiento.
El Consejo de Seguridad aún no ha logrado ponerse de acuerdo en
cuanto a su repuesta a la prueba nuclear anunciada por Pyongyang el
lunes último y no se espera que lo logre antes del viernes próximo.
De acuerdo con el embajador de China ante la ONU, Wang Guangya, es
posible que se aprueben algunas sanciones punitivas, pero recalcó que
en todo caso deben ser "adecuadas".
El Consejo debe dar una respuesta firme, constructiva y apropiada,
pero prudente, dijo el embajador Wang durante un breve encuentro con
la prensa en esta sede.