BAGDAD, 11 de octubre (PL).— Un ataque de morteros de la
insurgencia iraquí destruyó un almacén de municiones en la base
militar norteamericana de Falcon, en el sur de esta capital, admitió
hoy un portavoz estadounidense.
El vocero, teniente coronel Jonathan Withington, aseguró que un
proyectil de 82 milímetros cayó sobre la instalación alrededor de las
10:40 de la noche del martes, sin que se reportaran víctimas, pero sí
pérdidas de balas de pequeño calibre y de tanques.
Horas después de la deflagración aún se sentían los estrepitosos
estruendos de las detonaciones, que causó pánico a kilómetros a la
redonda.
Aunque el oficial restó méritos a la acción, al considerar que no
tuvo efectos estratégicos sobre la capacidad operativa de las tropas
de ocupación, sí demostró el poder de maniobra de las fuerzas rebeldes
en Bagdad y otras regiones de este país.
El ataque fue reivindicado en un comunicado por el denominado
Ejército Islámico (EI), a través de la televisora árabe Al Yazira.
Los escuadrones de morteros y cohetes del EI bombardearon "una base
del Ejército de Estados Unidos y causaron explosiones", dijo la nota
dada a conocer también en Internet.
En tanto, medios oficiales norteamericanos informaron que cuatro de
sus efectivos murieron el pasado lunes en enfrentamientos armados con
los guerrilleros, con lo cual se elevó a 39 el número de militares
muertos en los 11 primeros días de octubre.
Tres de los soldados fueron abatidos en la convulsa provincia de Al
Anbar mientras realizaban un operativo, y el cuarto pereció en Bagdad
durante un ataque de la insurgencia a una patrulla de control.
Con estas muertes la cifra de efectivos estadounidenses caídos en
Iraq suman dos mil 753 desde el inicio de la invasión y posterior
ocupación, en marzo de 2003.
Hasta la fecha perecieron dos mil 990 soldados de las fuerzas de la
coalición, dos de los últimos, un británico y un danés, muertos este
mes.
El total de víctimas fatales se mantiene actualmente en casi cuatro
como promedio diario, la más alta desde febrero del pasado año.
Entretanto, el parlamento iraquí aprobó por mayoría simple una ley
que establece de manera definitiva el federalismo en este país, pese a
la oposición de los musulmanes sunitas que consideran discriminatoria
esa iniciativa, sugerida por Estados Unidos.
Esa comunidad plantea que una vez establecida esta nueva estructura
administrativa ellos ocuparán el centro y este del país, carente de
recursos petroleros, en tanto chiítas y kurdos, saldrán beneficiados
en el sur y norte, por abundar en esas zonas ese recurso.
De los 275 parlamentarios, 138 aprobaron la ley, que entrará en
vigor dentro de 18 meses para poder revisar la Constitución e intentar
calmar los ánimos de los sunitas, de los cuales se espera una
reacción.