WASHINGTON,
11 de octubre (PL). — El presidente
George W. Bush defendió hoy la construcción de un muro de contención
en la frontera estadounidense con México para impedir la entrada de
inmigrantes ilegales a Estados Unidos.
En conferencia de prensa en la Casa Blanca, el gobernante indicó
que con esa medida, convertida en ley en los últimos días, el
Departamento de Seguridad Nacional edificará una doble barrera, en la
que se emplearán cuantiosos recursos materiales.
Para impedir el paso de ilegales, las autoridades de Estados Unidos
desplegaron en esos límites territoriales más de seis mil guardias de
la Patrulla Fronteriza, junto a modernos equipos de control como
satélites, aviones teledirigidos y sensores.
Pese a que organizaciones sociales norteamericanas se oponen con
fuerza al levantamiento de esa valla, el mandatario insistió en que
"resulta muy difícil vigilar la frontera, y por eso la barrera tiene
sentido".
Durante su comparecencia, Bush omitió, sin embargo, referirse a la
situación de los 11,2 millones de indocumentados en el país, muchos de
los cuales carecen de fuentes de empleo, educación y atención médica,
además de ser criminalizados por la sociedad.
La decisión de levantar la nueva cerca fortificada a lo largo de
mil 125 kilómetros del límite entre ambos países fue aprobada el 29 de
septiembre último por el Senado norteamericano y ratificada luego por
el gobernante Bush.