BAGDAD, 11 de
octubre (PL). — El desconcierto parece reinar hoy entre las
autoridades de ocupación estadounidense en Iraq tras la destrucción de
uno de sus polvorines en esta capital y las crecientes bajas en sus
filas.
El arsenal, en la barriada de Doura, segmento sur bagdadí, voló por
los aires a media tarde del martes en medio de las explosiones de las
armas ligeras y bombas que el mando castrense norteamericano reconoce
estaban almacenadas en el lugar.
La versión de que la catástrofe está siendo investigada, difundida
por la prensa, fue desmentida por el Ejército Islámico (EI), uno de
los componentes de la resistencia nacional contra la ocupación.
Bombardeamos la base con proyectiles de mortero, afirmó el EI en un
comunicado difundido por la televisora en árabe Al Yazira, notoria por
la veracidad de sus fuentes en el interior de Iraq.
La explosión del polvorín no causó bajas, afirmó el mando
norteamericano en un comunicado sin verificación independiente, según
el cual el violento incendio que se generó en la instalación fue
sofocado.
Por otro lado, medios oficiales estadounidenses admitieron la
muerte en combate de tres infantes de marina en la provincia de Al
Anbar, escenario de constantes choques entre patrullas estadounidenses
y guerrilleros que las hostigan de diversas formas.
Octubre se ha mostrado cruel para el contingente norteamericano ya
que 36 de sus miembros han muerto en los primeros 10 días de este mes,
ocho entre el sábado y el martes últimos, acorde con los recuentos
oficiales del mando ocupante.
La comunicación se abstiene de aludir a bajas en las filas de los
atacantes, que cada vez más se mueven a su aire por el país, desde el
Kurdistán, norte, hasta Basora, sur, sin que los esfuerzos del
gobierno y el ejército estadounidense por controlarlos rindan frutos.
El ejército, otro blanco privilegiado de los nacionalistas, admitió
hoy un atentado suicida en el oriente de esta megalópolis, con saldo
indeterminado de muertos ya que las autoridades se limitaron a
reconocer la operación sin abundar en detalles.
Testigos suponen que el balance de víctimas debe ser crecido dada
la violencia de la explosión, ocurrida cuando un comando suicida se
lanzó en un minibús contra un puesto de control y detonó la carga que
transportaba.