Capacitación y desarrollo de los recursos humanos

LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu

No son pocas las transformaciones que en los últimos tiempos se vienen realizando en el país con vistas a perfeccionar la organización laboral y salarial. Estas demandan una adecuada política de capacitación de los trabajadores, ejecutores principales de tales cambios, quienes deben mejorar de manera permanente sus conocimientos, habilidades y actitudes.

Durante años las entidades laborales han acumulado una vasta experiencia en la materia, cuya base legal ha estado dispersa en diversas regulaciones jurídicas. Así fue hasta que el pasado 12 de enero el Ministro de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) emitió la Resolución número 29/06, "Reglamento para la planificación, organización, ejecución y control del trabajo de la capacitación y desarrollo de los recursos humanos en las entidades laborales", el cual reúne en un solo cuerpo legal lo concerniente al tema.

Este reglamento, que se aplica en todas las entidades laborales del país, incluye aspectos novedosos, afirma Mario Miranda Márquez, director de Capacitación y Desarrollo del MTSS. Al inicio, dice, el texto define dos importantes conceptos: Capacitación y Desarrollo. El primero va dirigido a garantizar que las personas sean capaces de ejecutar de manera eficiente y con calidad las funciones del puesto que ocupan, y alcanzar los máximos resultados productivos o de servicios.

El segundo, visto como un proceso continuo y simultáneo a la capacitación, va dirigido a alcanzar multihabilidades, destrezas y valores que le permitan al trabajador desempeñar puestos de perfil amplio, ocupar cargos de categoría superior, así como estar preparado para asumir cambios que se produzcan en el centro.

Se trata, agrega el especialista, de un proceso planificado, continuo, permanente, flexible y dinámico que posibilita al trabajador adquirir conocimientos y habilidades durante su vida laboral. Incluye a todos los trabajadores y tiene como vanguardia a los dirigentes de la entidad, quienes son los primeros que deben estar preparados para dirigir con efectividad la producción o los servicios y liderar los procesos de cambio. Es una inversión, no un costo, que luego se convertirá en mayor productividad y calidad, precisa Miranda Márquez.

QUIÉNES Y CÓMO EJECUTAN EL PROCESO

El Director de la entidad laboral es el máximo responsable de la planificación, organización, ejecución y control de los resultados de la capacitación y desarrollo de los recursos humanos, establece el Reglamento. Para ello se auxilia de los jefes de las dependencias y áreas que se le subordinan, de los de recursos humanos y capacitación, y de los especialistas que considere necesario.

Se parte de la elaboración de un plan anual de capacitación y desarrollo
 — primero individual y luego a nivel de la entidad —, de acuerdo con las necesidades identificadas a partir del diagnóstico que hace el jefe inmediato de cada área.

Este diagnóstico es un proceso continuo e ininterrumpido que permite detectar la brecha de conocimientos y habilidades, y las actitudes que presenta cada trabajador, y decidir qué hacer para suplir las necesidades. A partir del principio de que la capacitación constituye una inversión y no un costo, cada entidad tiene que evaluar sistemáticamente su impacto en el incremento de la productividad y del nivel de satisfacción de la sociedad, elevación de la calidad, disminución de costos, de la accidentalidad y de los errores de operación, fortalecimiento de la disciplina tecnológica y en las mejoras en la organización de los procesos.

Para garantizar el desarrollo de los procesos la dirección de la entidad laboral debe asegurar los recursos humanos, materiales y financieros necesarios que permitan contar con la base material de estudio, medios técnicos, instalaciones, instructores y otros requerimientos.

 

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