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No basta con los aplausos
LÁZARO BARREDO MEDINA
El compañero Raúl dijo en el discurso de clausura del XIX Congreso
de la CTC que uno de los más difíciles retos del trabajo ideológico es
lograr que el trabajador se sienta dueño colectivo de las riquezas de
la sociedad y actúe en consecuencia.
Creo que el Segundo Secretario del Partido puso el dedo en la
llaga, porque en ese concepto está uno de los peligros más graves que
ha acompañado al pensamiento filosófico del socialismo.
Durante muchos años hemos hablado del "problema ideológico" como
algo abstracto, usando el término más para retratar la desviación de
ciertas actitudes que podrían confraternizar con posiciones enemigas
de la Revolución, que para ventilar nuestros asuntos.
Una de esas cuestiones de fondo ideológico subyace todavía en
nuestra gestión administrativa como resultado de formulismos no
resueltos y de falsos conceptos a la hora de aplicar consecuentemente
la democracia socialista, que impiden convertir en un proceso práctico
y continuo la participación de los trabajadores en la toma de
decisiones
Cuando se dice que en nuestra vida socialista nada puede ser ajeno
a la participación de todos, no se trata de reivindicar favores o
vociferar consignas, sino de enunciar derechos que desgraciadamente no
ejercemos en toda su dimensión.
Francamente, ninguna decisión o acuerdo va a resolver
automáticamente nuestros problemas si no hay una voluntad colectiva de
cumplir y hacer cumplir estrictamente lo establecido, si no acabamos
de una vez con la contrariedad de que nos siga "mordiendo" la
improvisación ante la ausencia del método, de lo sistemático, porque,
como dijo el Generalísimo Gómez, o no llegamos o nos pasamos.
Cuando en el centro de trabajo no nos sentimos ni actuamos como
dueños, cuando nos inhibimos de discutir y de exigir el derecho de que
nos rindan cuenta, la exigencia y la disciplina dejan de ser
cuestiones de moral y de principios.
Es una realidad que tan solo con combatir en los colectivos las
manifestaciones de indisciplina, exigiendo que se haga lo establecido,
que cada cual cumpla con lo que le compete, se va a notar enseguida un
aumento en el ritmo laboral, un crecimiento en la productividad del
trabajo, un aprovechamiento más eficaz de la jornada y un uso mejor de
los recursos.
Hay muchos ejemplos de lo perniciosa que resulta la indisciplina en
todo su sentido laboral y social y de lo poco que ayuda en nuestra
sociedad la falta de exigencia o la exigencia a medias.
Cuando no hay orden, cuando no hay vigilancia colectiva, proliferan
esas tendencias negativas de gente que no se siente obligada a cumplir
con sus obligaciones y entra en rejuegos facilistas que al final
deforman el trabajo de dirección y control, y se transforman en
factores desmoralizantes que propician el robo, el desvío de recursos,
el delito en sentido general y otras manifestaciones de corrupción.
Cuando la disciplina se aprecia bajo el prisma de que se ajuste a
lo que a cada cual convenga y la jornada laboral no es un deber
sagrado, porque no la respeta el individuo, no la exige el que dirige
y hasta la relajan las organizaciones con reuniones y actividades
dentro de ella, se deteriora la autoridad.
Para subsanar los errores hay que trabajar contra estos fenómenos
con toda conciencia y a escala de todo el país, porque a todos nos
incumbe: desde el más humilde trabajador hasta el administrador del
centro o director de empresa, pasando por los distintos niveles hasta
llegar incluso a los puestos de dirección de cada ministerio.
Por eso tenemos el reto de una gran discusión en torno a los
acuerdos y principios debatidos en este Congreso de la clase
trabajadora, para asumir con métodos sistemáticos la lucha contra esos
errores.
No basta con los aplausos; mucho menos con la fanfarria o con las
apariencias.
Ser más exigentes y capaces
Raúl
volvió a tocar la vergüenza de los trabajadores y especialmente de
nosotros los cuadros. Ante ese llamado nos debe caracterizar una
insatisfacción permanente y el propósito de ser cada día dirigentes
más capaces, disciplinados y exigentes. En el caso nuestro se hace
imprescindible elevar la eficiencia en las unidades productoras y en
la empresa, y disminuir los costos en cada proceso. Ello se logra en
primer lugar con disciplina individual y tecnológica. Y aplicando los
mecanismos establecidos para erradicar las ilegalidades. (Jorge
Pena Ortega, delegado del Ministerio de la Agricultura en Matanzas.)
Lo que toca a cada uno
Ya
estamos aplicando las orientaciones del XIX Congreso de la CTC basados
en tres principios: la productividad, la disciplina y la ejemplaridad
de los cuadros, en estrecha unión con los trabajadores. Cuando regresé
a la Empresa, discutimos las orientaciones y al otro día ya se estaba
trabajando. Ahora instrumentamos las Resoluciones aprobadas y lo
primero ha sido identificar lo que a cada uno le toca y que lo cumpla
bien, con rigor y control. La programación de las tareas tiene sabor a
Congreso. Lo que nos corresponde lo cumpliremos de seguro. (Mario
García Castellanos, director Empresa Forestal Integral Gran Piedra-Baconao,
Santiago de Cuba)
Predicar siempre con el ejemplo
En
este momento se evidencia más la necesidad de la disciplina diaria en
el trabajo, y el cumplimiento en la producción con sistematicidad. Esa
es la mejor forma de defender la Revolución y responder a
los planteamiento de Raúl. Cada unidad, centro de trabajo y
empresa tiene que convertirse en una fiel defensora de las
orientaciones transmitidas en el Congreso obrero. Siempre, aunque uno
piense que las cosas marchan bien, hay puntos débiles que eliminar.
Nosotros tenemos que predicar con el ejemplo pues es la manera de que
los trabajadores nos respeten y sigan. Sin un colectivo preparado y
unido, es difícil que los planes productivos se cumplan con
eficiencia. (Nicolás González, director de la empresa
Electroquímica de Sagua la Grande)
Llevarlo todo a la práctica
El
discurso de Raúl fue muy profundo, medular y está en total
correspondencia con los tiempos actuales, define los principales retos
y tareas del movimiento sindical, y también de las administraciones.
Sitúa en el centro del trabajo la lucha contra la corrupción, las
indisciplinas, el delito y por el aprovechamiento de la jornada
laboral, la productividad, la eficiencia económica y la emulación.
(Jorge Luis Aneiros, rector del Instituto Superior Pedagógico Silverio
Blanco, de Sancti Spíritus).
Respuesta rápida a las quejas
Las
reflexiones de Raúl son oportunas. En el sector del Comercio esa
estrategia debe traducirse en mayor calidad en los servicios, control
sistemático de los recursos, cumplimiento de la guardia obrera, más
sensibilidad y rapidez ante quejas e inquietudes de la población. Hay
que luchar contra las irregularidades que dañan nuestra imagen, sin
conformarnos con la disminución numérica, y exigirles más a los
trabajadores pero también oírlos más y analizar con ellos las causas y
consecuencias del mal trato y las insuficiencias en el servicio.
(Vicente Durrutí Wright, director de la Empresa del Comercio en la
Isla de la Juventud).
Estimular solos resultados
Cuando
Raúl habló de enfrentar los males de la sociedad con la fuerza de
los trabajadores, creo que lo hizo para todos, y en primer lugar para
nosotros los administrativos. Esta fábrica estuvo parada desde 1990
hasta el 2000, y ahora es que dejamos atrás la ineficiencia. Considero
fundamental la vinculación del salario con los resultados finales, e
imprescindible la atención a los trabajadores. En el sector de la
Construcción falta fuerza de trabajo calificada, porque otros sectores
resultan más atractivos, incluso el trabajo particular es mucho más
rentable y nos sustrae gente calificada. (Pedro Pablo Pino,
sustituto de la administradora en la fábrica de elementos aligerados
de barro en Pinar del Río).
Disminuir los gastos
El
tema de la disciplina laboral lo hemos analizado con profundidad a
partir de los
señalamientos de Raúl. Nuestra dirección acordó que cada hecho de
este tipo hay que verlo como algo extraordinario.
Sus palabras dejan una pauta a seguir para las entidades y sus
dirigentes administrativos. Hemos planteado como línea recuperar todos
los mecanismos y piezas para convertir nuestros talleres en fábricas
de recuperación y disminuir los gastos, sin perder de vista la parte
que nos corresponde cumplir en las reparaciones de equipos de la
próxima zafra. (Guillermo Peña, director de la Empresa de Talleres
Lenin, del MINAZ en Camagüey)
No estamos libres de indisciplinas
Nuestro
colectivo, uno de los más premiados en la provincia, no está exento de
indisciplinas laborales, que conspiran contra el aprovechamiento de la
jornada y la productividad. Las más comunes y de mayor incidencia son
las llegadas tarde. Muchos de los trabajadores que incurren en ellas
viven lejos, no obstante debemos hallar la solución que asegure la
incorporación a sus puestos en la hora establecida. Nuestros índices
de eficiencia están lejos del tope. Podríamos incrementarlos si, por
ejemplo, mejoramos la calidad de la trilla y aprovechamos al máximo la
masa de café procesado. Así estaremos a tono con lo que nos ha pedido
Raúl respecto a la productividad y a la eficiencia. (Rafael Frómeta
Montero, subdirector de producción, Empresa Procesadora de Café
Capitán Asdrúbal López, de Guantánamo)
Cambiar la imagen de nuestra empresa
Para
los dirigentes de la Empresa de Correos de Cienfuegos, están claras
las orientaciones emanadas del Congreso obrero, especialmente
las palabras de Raúl. De todo ello se desprende que estamos
convocados a mejorar los servicios, conscientes de las
insatisfacciones que tiene la población con giros y bultos postales
nacionales e internacionales y la mensajería electrónica, entre otras
insuficiencias. Tenemos que cambiar la imagen de la Empresa; a eso se
nos ha llamado y lucharemos desde nuestra dirección por que se cumpla
tal empeño. (Armando Rivero Casales, director de la Empresa de
Correos de Cuba en Cienfuegos)
Obligados a buscar soluciones
El
congreso obrero se desarrolló en un momento excepcional de la
Revolución y posibilitó debatir sobre problemas y situaciones que
impiden un avance más acelerado de la economía. De ahí que los
funcionarios administrativos estemos obligados a buscar las soluciones
más adecuadas en la base, informar, sistematizar los contactos
personales con los colectivos, discutir, reflexionar, tocar los
problemas para que nada se nos escape y poder controlar con el
mecanismo y su gestión, con persistencia y rigor. A eso, entre otras
cosas,
convocó el compañero Raúl. (Jorge Berrio Sánchez, director de
la Organización Básica Eléctrica de Holguín)
Satisfacer la demanda de fármacos
En algunos lugares se habían hecho concesiones a causa del periodo
especial, principalmente en cuanto a la disciplina, y solo si
aprovechamos cada minuto en el puesto de trabajo podemos ayudar al
avance económico del país. Nuestra fábrica está inmersa en el
perfeccionamiento empresarial, por lo que aumentar cada día la
productividad constituye uno de los objetivos principales. De ese modo
podremos satisfacer la demanda de fármacos, con los 46 medicamentos
líquidos que debemos elaborar. (Luis Armando Alarcón, director
general del Laboratorio Farmacéutico de Líquidos Orales de Bayamo,
provincia Granma)
Oír a los trabajadores
Es importante que los cuadros sepamos oír a los obreros a cualquier
hora, incluso cuando nos critican o nos dan alguna sugerencia. Eso
fortalece las relaciones y ayuda a la unidad de todos. La eficiencia
económica tiene que estar en primer plano, al igual que la
organización y la disciplina laboral. (Pablo Fontirroche Escobar,
director de la Empresa de Seguros de Ciego de Ávila)
Herramienta para la acción
El
Congreso obrero y el
discurso de Raúl son una guía para la acción y herramienta para
organizar y ejecutar mejor el trabajo nosotros los directores y demás
cuadros. La clausura de ese evento no solo ha repercutido
favorablemente en nuestros trabajadores: también a quienes dirigimos
nos deja optimismo, seguridad y la convocatoria a lograr la
eficiencia, el control económico y la calidad del servicio que merece
el pueblo en un momento tan histórico como este. (Doctora Maritza
Páez, directora de la Empresa de farmacias y ópticas en Las Tunas)
Nos toca dar un mejor servicio
Debemos
estar conscientes de los problemas, identificarlos, enfrentarlos y
lejos de evadirlos buscar soluciones. Cierto que existen dificultades
que no dependen de nosotros. Por eso conversamos con los trabajadores
en busca de ideas, criterios y actuar unidos. Hemos mejorado los
horarios y otros servicios colaterales, pero nos queda mucho por
hacer. (Ángel Martínez Álvarez, director de la Estación Central de
Astro, Ciudad de La Habana)
Fortalecer el ahorro energético
De
múltiples formas, cuadros y trabajadores de la Empresa de Cerámica
Blanca Adalberto Vidal, en San José de las Lajas, responden al llamado
de Raúl para librar el combate contra la indisciplina laboral y
fomentar el ahorro de combustible y energía eléctrica. Hay una labor
directa, al detalle, con los operadores para hacer realidad el
cumplimiento de los índices de consumo, en nuestra entidad que es
considerada alta consumidora de esos portadores. (Jesús A. García,
director de la Empresa de Cerámica Blanca, de San José de las Lajas,
en La Habana)
Periodistas: Jorge Luis Merencio, Ronal Suárez, Orlando Guevara,
Katia Siberia, Pastor Batista, Ventura de Jesús, Alexis Rojas, Joel
Mayor, Ortelio González, Armando Sáez, Enrique Atiénzar, Juan A.
Borrego, Diego Rodríguez, René Castaño y José A. Fulgueiras.
Fotógrafos: Yordanka Almaguer, Aldo Mederos, Juan Pablo
Carreras, Jorge Luis Téllez y Vicente Brito. |