Colaboración médica cubana

Desafíos cotidianos

MARÍA JULIA MAYORAL
ma.julia@granma.cip.cu

GONAIVES, Haití.— Inmersa en su rutina cotidiana, la ciudad ha borrado casi todas las huellas de las severas inundaciones que hace apenas dos años destruyeron inmuebles, bloquearon vías y dejaron sin vida a miles de habitantes; ahora padece la "normalidad", dentro de un país que no en balde califica como el más pobre del hemisferio occidental.

Foto: JOSÉ M. CORREAEn el salón de operaciones del hospital de Roboteau la faena es intensa.

Sin embargo, ni los pobladores de esta capital del Departamento de Artibonite, ni los colaboradores cubanos de la salud olvidan aquellos momentos difíciles compartidos juntos, ni pasan por alto el bienestar humano que sigue ofreciendo una relación signada por la bondad y el desinterés material.

Gonaives, en el noroeste de Haití, cuenta con la ayuda de nuestros compatriotas desde 1998, cuando otro devastador fenómeno natural, el huracán Georges, hizo que el Gobierno de este pueblo hermano solicitara la cooperación de Cuba. Aquí laboran en el dispensario K. Soleil, en otras cuatro instalaciones más pequeñas y en los hospitales de Roboteau y La Providencia (en este último llevan adelante la Operación Milagro destinada a la atención oftalmológica gratuita).

Aunque parte importante de la Brigada Médica radica en la cabecera departamental, prácticamente toda la provincia de Artibonite cuenta con sus servicios. Hay colaboradores cubanos en las unidades hospitalarias de Ennery, Dessalines y San Marcos, en los centros de salud o dispensarios (instalaciones de menor alcance) de Marmelade, San Michel, Anse Rouge, Terre Neuvre, L' Estere, Petite-Riviere de L' Artibonite, Verrettes y Grande Saline, entre otras zonas.

Para los integrantes de la Brigada es un orgullo haber sido los iniciadores de la Operación Milagro dentro del territorio haitiano. En el hospital de La Providencia trabajaron duro para acondicionar en breve tiempo el área de Oftalmología e instalar el nuevo equipamiento de alta tecnología. Allí comenzaron las operaciones oculares desde el pasado 8 de agosto, en beneficio de incontables personas de escasos ingresos, quienes por primera vez pueden acceder a este tipo de atenciones gracias a su gratuidad.

Pese a la intensidad de la faena en los centros de salud y en el llamado trabajo de terreno (atención directa a las familias en sus propias viviendas), en Artibonite, como en los restantes territorios de Haití, los cubanos encuentran espacio para la superación profesional. En este Departamento el 95% de los colaboradores estudian, explica Rafael Rodríguez Treto, jefe de la Brigada. Según precisa el especialista en ginecología y obstetricia, el aprendizaje incluye distintas maestrías e investigaciones médicas centradas en las principales patologías presentes en la población de esta nación antillana.

BUQUE INSIGNIA

Testigo del esmerado socorro que recibieron los habitantes de Gonaives durante las severas inundaciones del año 2004, el hospital de Roboteau sigue siendo un "buque insignia" de la colaboración cubana. Allí todos los servicios: los de cirugía, pediatría, anestesiología, ginecología, ortopediaÁ, están en manos de nuestros compatriotas.

Para el enfermero Máximo García es de gran satisfacción que numerosos pacientes acudan a los beneficios de la acupuntura.

Aunque la instalación fue remozada y equipada con la participación de los cooperantes, médicos, enfermeros y técnicos de nuestro país tienen a diario que dar el extra, pues el hospital posee solo 19 camas para el ingreso y muchos enfermos, incluidos niños pequeños, son traídos al centro cuando su estado de salud es crítico.

La pinareña María del Carmen Valdés, antes de llegar a Haití, era la jefa de la sala de terapia intensiva del policlínico Epifanio Roa, del municipio de San Luis. La especialista en Medicina Interna con 32 años de experiencia, 16 de ellos dedicados a los cuidados intensivos, asegura que en Roboteau carecen de condiciones óptimas para atender a los pacientes graves, y "eso constantemente pone a prueba la pericia que hemos ganado con los años, salvando vidas".

No hay días sin tensiones, pero algunos son "un verdadero dolor de cabezas". A los doctores Sotolongo y Augusto, dos ortopédicos, apenas los pude conocer. Solo guardo el recuerdo de sus rostros cansados y el breve saludo de bienvenida que nos tributaron desde la distancia. Vestidos con las batas empleadas en los salones de operaciones, tomaban un descanso de minutos para retornar al quirófano. Habían empezado temprano en la mañana y en las primeras horas de la tarde todavía debían realizar varias intervenciones quirúrgicas impostergables.

En Roboteau recientemente los cubanos iniciaron un nuevo servicio, el de medicina natural y tradicional. El enfermero Máximo García y el médico Walfrido Roque se encargan de la atención, cuya demanda resulta sorprendente. Casi siempre una larga fila de personas aguarda por ellos, sobre todo adultos mayores, quienes han descubierto las bondades de los ejercicios, la acupuntura y de otras prácticas alejadas de los fármacos.

Contigua al área de consultas, está la de fisioterapia, donde pueden observarse varios implementos fabricados por los propios colaboradores. De no ser por esas inventivas no hubieran podido comenzar allí los servicios de rehabilitación. Según refiere Máximo, la terapia herbolaria también gana adeptos. "Antes de iniciar las consultas, ofrecemos a los presentes distintos tipos de infusiones y explicamos sus propiedades curativas; es un proceso de aprendizaje mutuo, pues los enfermos han empezado a traernos plantas medicinales que abundan en los lugares donde viven, y gracias a eso estamos enriqueciendo el abanico de posibilidades en nuestras prescripciones".

MARMELADE

Unos terminan y otros llegan, pero desde hace siete años la comuna de Marmelade, ubicada en el norte montañoso de Artibonite, no ha dejado de tener la ayuda solidaria de los cubanos. Fue esta demarcación una de las primeras en acoger a los colaboradores de la mayor de las Antillas; ahora su dispensario es atendido por el doctor Luis Gómez Báez, quien lleva poco más de dos meses en el lugar, y la enfermera Elba Ávila, que arribó a la zona en noviembre del 2004.

La mencionada continuidad asegura amplios horizontes en la promoción de salud. De ello dan cuenta los adultos mayores incorporados al círculo de abuelos: cada miércoles y viernes hacen sus ejercicios mañaneros bajo la tutela de Elba. También se han hecho habituales las relaciones con las comadronas, quienes agradecen las instrucciones de los profesionales cubanos, pues han adquirido nuevos conocimientos para asistir a las parturientas.

No conciben en Marmelade la vida sin los colaboradores de nuestro país; así lo aseguran pobladores como Martha Preval, una de las familiares del actual presidente de Haití, René Preval. "Sin ellos muchas personas morirían, estamos en una zona montañosa, distante de los hospitales, y el dispensario no cuenta con ambulancia; si es preciso trasladar a los enfermos, hay que recurrir a los vehículos de la Policía o de particulares, pero a veces los vecinos no tienen dinero para pagar el carburante".

 

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