Con la muerte de otro militar en
Iraq, ascendieron a 118 los soldados británicos que perdieron la vida
en ese estado árabe, invadido en marzo de 2003 por tropas
anglo-estadounidenses.
Según confirmó hoy el Ministerio de las Fuerzas Armadas en esta
capital, un efectivo falleció y otro resultó herido ayer, posiblemente
por fuego de morteros.
La fuente se abstuvo de informar la identidad de los militares.
De acuerdo con el parte, en el momento del ataque, ambos,
pertenecientes al cuerpo Médico del Ejército, se encontraban en el
hotel Shaat Al Araba, en la sureña ciudad de Basora.
En esa localidad radica el cuartel general de Gran Bretaña en
territorio iraquí, donde el gobierno del primer ministro Tony Blair
mantiene desplegados más de ocho mil hombres.
Precisamente, a la implicación de este país en la guerra contra
Iraq con falsos argumentos y en alianza incondicional con Estados
Unidos, debe Blair el inicio de su desgaste político y la perdida de
popularidad hasta en las filas de su partido, el Laborista.