Después de la reducción de la masa vacuna de la provincia de Camagüey
por la sequía en 2005, el número de animales volvió a crecer gracias
al trabajo de los ganaderos y la bonanza climática.
Unas 100 mil cabezas perdió el territorio el pasado año por el
déficit de alimentos —pastos y forrajes, fundamentalmente— y de agua
para beber, ante la calamidad que ocasionó la falta de suficientes
lluvias desde 1997, lo cual se acentuó hasta la primera mitad de 2005.
Aunque Camagüey, primera provincia ganadera de Cuba, mantuvo
incremento de su rebaño hasta 2003, ya en 2004 se frenó y en el
siguiente decayó por las muertes provocadas por la situación adversa y
el aumento de los sacrificios en mataderos por la depauperación de las
reses.
Sin embargo, los pecuarios se esforzaron para evitar lo más posible
la pérdida de animales y aún en medio de la sequía desarrollaron un
intenso trabajo en favor de la reproducción.
En 2006 la masa vacuna crece nuevamente, y en este momento el
incremento es de casi 21 mil cabezas, informó Joaquín Lezcano,
delegado del Ministerio de la Agricultura.
De acuerdo con los partos que deben ocurrir hasta diciembre, se
espera que el aumento se comporte alrededor del cuatro por ciento, es
decir, unos 30 mil vacunos.
Unido a ello, la cantidad de muerte de animales tiene un bajo
resultado del 2,1 por ciento en relación con el universo del rebaño en
la provincia.
Este año las precipitaciones han sido favorables para la ganadería,
con lluvias en todos los meses, mayores en mayo y junio, lo cual
recuperó el almacenaje de agua en embalses superficiales y en el manto
freático.