Cuba cuenta ya con alrededor de seis mil 500 hectáreas sembradas de
plátano por el sistema extradenso, cuando concluye el tercer período
de aplicación de este método, que se mide de octubre a septiembre de
cada año.
Esta técnica consiste en ubicar unas cuatro mil cepas por hectárea,
casi el triple de las empleadas tradicionalmente, lo que propicia un
mejor aprovechamiento del área y reporta notables incrementos en los
rendimientos.
El ingeniero José Manuel Álvarez, director nacional de la rama
platanera en el Ministerio de la Agricultura, explicó que esta
tecnología se usa en áreas bajo riego y con abonos orgánicos como el
humus de lombriz, que es excelente fertilizante y contrarresta el
ataque de la sigatoka, plaga que afecta a este cultivo.
Precisó que hasta la fecha se reporta en el país un rendimiento
promedio de unos 10 mil 500 quintales por caballería (36 toneladas por
hectárea), muy superior al registrado con los métodos convencionales
de siembra.
Álvarez enfatizó en que, además de la elevación de los rendimientos
por área, la utilización mínima de pesticidas y abonos industriales y
el empleo de la tracción animal en las labores culturales, garantiza
la cosecha de productos más sanos, ya que no se contaminan con
quimicales o derrames de combustibles y lubricantes.
Sobre las perspectivas de la tecnología extradensa en Cuba, el
especialista señaló que se trabaja con el objetivo de continuar
elevando la superficie plantada, al existir condiciones de riego para
sobrepasar las 15 mil hectáreas.
De esa forma, aseguró, se podrán alcanzar producciones de plátano
mucho mayores a las actuales, con ahorro de recursos y en una
superficie inferior a la empleada hoy.
Utilizada con excelentes resultados en naciones centroamericanas de
rica tradición bananera, esta técnica de cultivo intensivo ha cobrado
fuerzas en varias provincias cubanas, entre las cuales marchan a la
vanguardia Granma, Ciego de Ávila, La Habana, Pinar del Río y Santiago
de Cuba.