Alcanzar un rápido crecimiento vertical y horizontal de las
colmenas y lograr su traslado a sitios de alta floración, figuran
entre los objetivos de la provincia cubana de Santiago de Cuba para
elevar el potencial melífero.
El transporte y la madera necesaria para impulsar estas tareas ya
están asegurados, por lo que los apicultores labora de manera
ininterrumpida en esa dirección, concientes de que se trata de uno de
los fondos exportables no tradicionales que genera importantes
ingresos al país.
La producción de miel en el territorio mermó en el 2005 tras el
paso del huracán Dennis, pues la fuerza de los vientos destruyó los
apiarios y arrasó con las flores del llamado bejuco indio, arbusto a
partir del cual se genera el 68 por ciento del volumen del néctar que
se acopia en la provincia.
Con las medidas aplicadas este año y el esfuerzos de los
apicultores, se espera superar las 600 toneladas del dulce, meta para
la cual existe una situación favorable, a pesar de la incidencia de
las torrenciales lluvias de la tormenta tropical Ernesto.
Otra opción de las autoridades del ramo es impulsar la elaboración
de miel ecológica, con precio internacional más elevado que la de tipo
convencional
—unos 1300 dólares la tonelada— para incrementar el
valor de las exportaciones.
La provincia Santiago de Cuba tiene cinco de sus nueve municipios
certificados como ecológicos, lo que le garantiza un mercado
permanente en Europa y Japón, donde existe una marcada tendencia al
consumo de alimentos con esa distinción.