A favor del recurso suelo la reanimación de la producción cañera en
Cuba con mejor sustento material incluye prácticas sostenibles,
asumidas en la provincia cubana de Pinar del Río donde existen 22 mil
hectáreas de cultivo.
Aunque el territorio es pequeño en el sector, su aporte resulta
indispensable para los propósitos de esta modalidad de uso de la
tierra, en una nación en la cual casi la mitad de la superficie
agrícola general se considera poco productiva, indicaron
especialistas.
El deterioro de los suelos es un fenómeno de dimensiones globales y
en respuesta se aplican variantes como la sostenibilidad, que acoge
técnicas orgánicas y ecológicas, pero su objeto no es la prohibición a
ultranza de sustancias químicas, sino su empleo en la justa medida.
En el caso de Cuba el impacto de maquinarias e implementos pesados,
el excesivo movimiento del terreno, las altas dosis de fertilizantes
sintéticos, herbicidas y el control de malezas por vía mecánica
resultaron los principales daños a los campos de la gramínea.
Ante las consecuencias de esas alternativas de solución a la baja
productividad, ganan espacio acciones como el mejoramiento genético de
variedades, el control biológico de las plagas y la fertilización con
residuos de la industria, todas ellas introducidas de algún modo en
Pinar del Río.
Sin embargo los expertos llaman a adicionar otras técnicas
existentes en el esquema nacional de extensionismo, mediante el cual
los cosecheros de todo el país tienen acceso a novedades aplicables
tanto en las hectáreas cubiertas de caña como en las dedicadas a otros
renglones agropecuarios.
Junto al café y el tabaco, este cultivo integra los tres
fundamentales en la Isla, de ahí la importancia de sistematizar
prácticas estables, rentables y en armonía con el medio ambiente, sin
comprometer las potencialidades presentes y futuras de las tierras.